jueves, 29 de febrero de 2024

Al anochecer del 15 de enero de 1944 un terremoto de enorme magnitud sacudió la provincia de San Juan. La catástrofe dejó como saldo miles de muertos, la destrucción casi completa de la capital y villas aledañas junto a la infraestructura de riego y caminos que vigorizaban la industria de la vid en la antigua ciudad agrícola que había retratado Sarmiento en el Facundo.

El temblor de tierra que resonó en las provincias vecinas a niveles insospechados puso en escena no sólo la magnitud de la tragedia sino la eficacia del montaje de redes de asistencia dirigido por el entonces coronel Juan Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión que terminaron por encumbrarlo como figura pública de primer orden del escenario nacional. No sólo porque dispuso la organización de eventos para recaudar fondos con el fin de socorrer a los damnificados al tiempo que instó a los interventores de las provincias replicar las políticas dirigidas desde Buenos Aires.

La reconstrucción de la ciudad en ruinas supondría también otro tipo de respuestas oficiales ante la tragedia en el corto y mediano plazo; en particular, y como ha señalado M. Healey, pondría en escena la necesidad de reactivar la economía y brindar soluciones habitacionales a las familias pobres o empobrecidas, el papel de arquitectos, ingenieros y técnicos en la planificación urbana, y la ampliación de funciones o servicios públicos nacionales y provinciales. Pero sería sobre todo la cuestión de la vivienda como “derecho social” la que obtendría un giro conceptual y material sustantivo en aquella trágica coyuntura. Una coyuntura en la que Perón trabó lazos materiales y simbólicos de altísimo voltaje político con los sectores populares del interior, el cual quedó refrendado en el lema “Perón cumple” que gravitaría decididamente en las elecciones presidenciales de 1946.

Por Beatriz Bragoni para Los Andes

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