miércoles, 11 de febrero de 2026

Su humildad y vocación, lo convirtieron en un ejemplo de compromiso social en la cordillera y con sus enseñanzas, deja huellas que sirven de inspiración para sus alumnos.

 

Cuando se combinan los términos arte e inclusión en la cordillera chubutense, seguramente haya grandes posibilidades de que suene el nombre de Attian Dalgo al momento de hablar de formación en la danza.

Attian tiene 33 años, es oriundo de San Miguel de Tucumán, pero en el año 2016, se aventuró por la Patagonia buscando nuevas experiencias y fomentando la accesibilidad cultural.

Es Licenciado en Educación con Orientación en Proyectos de Mejoras; también se ha formado como Profesor de Educación Especial con Orientación en Discapacidad Intelectual, Profesor de Ritmos y Estilos de Bailes y Profesor Superior en Danzas Árabes.

El pequeño Attian Dalgo, en su San Miguel de Tucumán natal, en la década de los 90´

El artista, que además se está especializando en Lenguajes Artísticos con mención en Lenguaje Corporal, dialogó con La Voz de Chubut para contar sobre sus inicios, formación y objetivos en el rubro, destacando el arte inclusivo por sobre todas las cosas.

Al momento de recordar su vínculo con el arte, Attian detalla que fue desde niño: “con programas de televisión como ‘Amy, la niña de la mochila azul’, ‘Vivan los niños’ y ‘La banda de Cantaniño’, nació mi amor por el arte. Mi familia no lo sabía; me escondía para ir a los talleres de comedia musical y de danza, lo que me daba vergüenza. También no me sentía merecedor de habitar esos espacios”.

“Vengo de una familia humilde; a veces era sobrevivir el día a día. En esos momentos pensaba que no tenía derecho a soñar. A veces, las oportunidades no son iguales para todos. Mi abuela nunca me hizo faltar nada, pero pedir para pagar una clase de danza no lo creía justo. Por suerte, accedía a talleres gratuitos”

Hoy cuenta con su propio estudio de danzas y con más de 40 alumnos

Después de muchas experiencias, en el año 2013 comenzó a trabajar desde las prácticas artísticas inclusivas, dando voz a aquellos invisibilizados: “También fui uno de ellos; mi lema es ser desvergonzadamente uno mismo. Hoy en día, ser uno mismo es un acto de rebeldía y lucha constante”, comenta.

“En estos años, he tenido un recorrido como bailarín, coreógrafo, actor y director, participando como artista convocado en diferentes producciones artísticas. Además, he trabajado como director independiente de mis propias creaciones”

En 2016, un año después de recibir su título de profesor de danza, Attian puso su propio estudio de danza, que lleva su nombre. A partir de allí, los caminos se abrirían un poco más y aparecería más inspiración para nuevas creaciones.

“El deseo de un espacio en el que se pueda ser desvergonzadamente uno mismo nació una mañana como una utopía. Buscaba satisfacer una necesidad latente en el colectivo social y encontré la inspiración en uno de mis estudiantes”, recuerda, agregando; “aún tengo su rostro con desmesurada felicidad; aquel joven había bailado, gozado y, lo más importante, había sido él mismo. Ya no era el ‘discapacitado’, era el bailarín, el artista. Y yo tampoco era el ‘homosexual’, era su profesor de danza”.

Attian define al arte, entre otras cosas, como el medio para crear universos fantásticos

“Nos fundimos en un abrazo; esa mañana sentimos miradas distintas, desde el amor, la aceptación y la celebración. Aquel joven fue mi impulso para despertar mis sueños, y creo que fui el medio para cumplir el suyo. La vida nos llevó por distintos caminos, pero su recuerdo y el aprendizaje que dejó en mí siempre los llevo conmigo”

A partir de esta experiencia, según detalla el entrevistado, se convenció de que podía existir un espacio en el que todos puedan ser quienes quieran ser; un lugar para expresarse libremente, siendo desvergonzadamente uno mismo, sin etiquetas.

“Las palabras de aquel joven me interpelaron por completo… ‘Profe, quiero bailar, pero en los lugares donde voy no me siento cómodo… no me aceptan… voy un tiempo y después me dicen que busque otro lugar’. Algunas de sus palabras me impactaron; me sentí identificado… también me sentía incómodo, ya que los lugares donde elegía recrearme me segregaban de algún modo, debido a mi condición, altura o color de piel. A partir de ese mediodía, entendí que el arte podía llegar a ser usado como una herramienta de transformación personal y social, así como también el medio para crear universos fantásticos”

Desde aquel entonces y hasta la actualidad, el objetivo del artista y formador es embellecer, potenciar y habilitar la voz de aquellos artistas innatos que solo necesitan la creación de un espacio para desplegar su voz, sus anhelos, sus deseos y su proceso creativo.

Primera experiencia del Encuentro de Arte Inclusivo en Esquel, en el año 2024.

 

El estudio de danza y arte ‘Attian Dalgo’, propone que los adolescentes, jóvenes y adultos se acerquen al mundo del arte desde un espacio de formación, encuentro y socialización. Se trabaja a partir de los lenguajes artísticos integrados, destacando el lenguaje de la danza, ya que es el principal medio para expresarse.

En la actualidad, el grupo se encuentra conformado por 41 participantes que asisten, con el fin de formarse como artistas mediante un encuadre singular que habilita la vivencia, la exploración y la creación colectiva, que culminan en manifestaciones artísticas cuyo objetivo es llevar un mensaje de transformación social y fomentar la inclusión de la diversidad en todas sus manifestaciones.

“La base de nuestro trabajo está encuadrada dentro de un marco que promueve la accesibilidad cultural, es decir, eliminando y minimizando las barreras para el aprendizaje que se encuentran en el contexto. Estas barreras incluyen las pedagógicas, sociales/actitudinales, comunicativas y de acceso. En nuestro estudio la práctica de abordaje contempla la pluralidad de singularidades de cada uno de los artistas, considerando sus tiempos, necesidades y estilo de aprendizaje, así como sus deseos, preferencias y la manera en que cada uno elige, crea, descubre, explora y comunica el arte”

En esta línea, Attian Dalgo celebra “nuestra creación final a través de un montaje que refleja una puesta caracterizada por colores, texturas, sonidos, emociones, historias de vida, celebraciones y renuncias, donde el público puede observar en la escena cuerpos biográficos de notable subjetividad, corporalidades múltiples y el celebrar la libertad de ser quienes queremos ser”.

“Es el cálido aplauso del público el que rompe con todas las
representaciones, creencias y limitaciones que habitan en nuestra
mente y que muchas veces son construidas en convivencia con el otro”

 

Este fin de semana, Attian comandará su segunda edición del Encuentro de Arte Inclusivo que lleva el nombre “Si me miras existo”. Actividad que fue declarada de interés municipal en Esquel y que cuenta con la finalidad de fomentar la inclusión de la diversidad en todas sus manifestaciones; dar a conocer los espacios existentes en la localidad que trabajan desde el eje de la inclusión educativa y reflexionar sobre la importancia de habilitar prácticas artísticas inclusivas.

Este fin de semana se realizará el 2° Encuentro de Arte Inclusivo en la cordillera chubutense.

 

Actualmente, el estudio de danza no cuenta con un espacio físico; “vamos ensayando donde conseguimos. Es muy difícil mantener la práctica, pero gracias al apoyo de las familias y algunos auspiciadores, podemos dar existencia a esta práctica de accesibilidad cultural”, subraya el profesor.

Por último, Attian Dalgo se expresó de cara a su futuro en el rubro: “Pienso que los seres humanos debemos dejar una huella en el otro, mirarlos para hacerlos existir. A mí me hicieron existir muchas personas: alguien que me pagó el pasaje de colectivo cuando no tenía, otros que compartieron sus apuntes cuando no podía pagar las fotocopias, otros que me dieron comida cuando la necesitaba, otros que me escucharon, me dieron un abrazo o simplemente me preguntaron cómo estoy. Ese es mi sueño, multiplicar personas, como una cadena de favores”.

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