El avance sostenido del guanaco sobre la estepa chubutense preocupa cada vez más a los productores rurales. Se estima que la población supera ampliamente el millón de ejemplares, y su presencia masiva comienza a desplazar a la ganadería ovina y caprina, por la competencia directa sobre el pasto. Frente a ese escenario, el dirigente Humberto Villibar presentó un anteproyecto de ley en la Legislatura para permitir la caza estacional del guanaco con fines productivos y sanitarios, y habilitar el aprovechamiento integral de sus derivados.
“Hace unos meses una cooperativa de Paso de Indio encontró una carpeta mía con un viejo proyecto, me llamaron y me pidieron que lo rearmara. Así que lo actualicé y lo presentamos. Está en estado parlamentario, se está evaluando”, explicó Villibar, quien confirmó que ya conversó con el vicegobernador, los diputados Leandro Bowman y jacqueline caminoa, y funcionarios del área de Producción.
La iniciativa contempla la apertura de una temporada de caza entre marzo y agosto, cuando las bajas temperaturas facilitan la conservación de la carne. “Los productores ya cazan guanacos para comer ellos o alimentar a los perros. Hoy lo hacen por fuera del sistema. Lo que proponemos es ordenar esa práctica, regularla, y generar valor agregado para que el productor pueda tener una ganancia por kilo”, argumentó.
Según Villibar, de cada guanaco se pueden obtener entre 30 y 35 kilos de carne útil, con un costo que podría ser competitivo en las góndolas. “Es mucho más barato que el pollo o el capón. Bien trabajado, puede salir entre 4.000 y 5.000 pesos por kilo. Además, el cuero, el pelo y hasta los huesos se pueden aprovechar. Con los huesos, por ejemplo, se puede fabricar alimento para perros”, detalló.
El anteproyecto también propone el uso de salas de faena móviles para garantizar la sanidad del producto, evitando riesgos como la triquinosis. “La idea es que el producto salga de la sala con los controles correspondientes. Ya existe esta tecnología, en Neuquén funciona una sala de faena móvil dentro de un camión”, explicó.
Además del impacto en la producción, Villibar señala que el aprovechamiento formal del guanaco puede ser un motor de desarrollo local. “Esto genera empleo, fomenta el arraigo y hasta podría insertarse en el circuito turístico, con productos con sello Patagonia elaborados a partir del cuero o la lana, que tiene una finura muy superior a la ovina y buen valor en el mercado internacional”.
Consultado por el respaldo institucional, Villibar señaló que está previsto un encuentro con la ministra de Producción, Digna Mirantes, y que varios productores rurales viajarán a Rawson a discutir no solo el tema del guanaco, sino también el control del puma y del zorro, otras especies que afectan al sector.
“Yo solo aporto un granito de arena. Me llamaron y me pidieron que diera una mano, nada más. Pero este debate es necesario y urgente. Si habilitamos la caza del ciervo, no debería ser tan difícil hacer lo mismo con el guanaco por uno o dos meses al año”, concluyó Villibar.
La iniciativa promete abrir una discusión sobre cómo equilibrar la conservación de la fauna silvestre con la sustentabilidad productiva en la meseta y el valle chubutense.