martes, 26 de mayo de 2026

Economía

Lecturas

Por la abierta ventana entran las bocanadas del calor de diciembre. En sus escaños duros, amodorrados por el sopor de la hora, los alumnos escriben de mala gana. Se oye el rasgueo de las plumas lentas. De tanto en tanto, uno levanta la cabeza y cuenta con los dedos. Los hay de ocho años, de diez, de doce; el mayor, que pronto cumplirá catorce, es Juan Cordero, hijo del herrero…

Nunca he tenido una verdadera inclinación por el homicidio. Hasta ahora no he asesinado más que a mi amigo Amílcar, aunque, tras de mucho pensarlo, me parece que no fue una mala idea. Esto sucedió hace muchos años en la ciudad de Casablanca. Había ido a Casablanca a causa de una desilusión amorosa que me infirió una norteamericana a la que había acompañado de Europa a Asia y que me…

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