lunes, 15 de junio de 2026

Don Bosco sueña con la Patagonia y hasta aquí llegan sus sacerdotes. El primero es el inspector general de los Salesianos para la Patagonia, reverendo Luis Pedemonte, decidido a abrir una misión que fuera base para la evangelización de todo el territorio austral, desde el Atlántico hasta la Cordillera.

El padre Augusto Crestanello, fundador y director de la Orden, junto al padre Arsenio Guerra y el Hermano Domingo Zago, llegan el 12 de noviembre de 1913 a Comodoro Rivadavia con dos objetivos: evangelizar y educar.

Don Sebastián Peral, el portugués, es el primero en darles la bienvenida. Don Pedro Barros, juez de Paz, está sorprendido porque no tenía noticias del viaje de los salesianos, y les ofrece una casa para ahorrar gastos de hotel. Los padres no aceptan el ofrecimiento y a través de Peral se establecen en una casa de cuatro habitaciones y un pequeño salón que alquilan a Rafael Novarte.

El domingo 16 de noviembre ofrecen la primera misa y el único que asiste es Peral. insisten y a fin de año ya llevan cinco bautismos, nueve comuniones y un casamiento. Enrique Sampigni cede a la parroquia su armonium.

El 13 de abril de 1914 se realiza la inscripción para el Colegio Salesiano que lleva el nombre del sucesor de la obra de Don Bosco en la Congregación, Miguel Rúa. Entre los veinte primeros chicos están Carlos Marioni, Jorge Revilla, Pedro Spinazzola, José Pinedo, Cecilio Zavattaro y Tomás Hernández.

Al año siguiente se inscriben 58 niños y hace falta un local más amplio, están un tiempo en una casa de Diana V de Llanó, en la calle San Martín, hasta que se trasladan a la casa de Hugo Manzon en Rivadavia y Mitre. Es de mampostería, madera y chapas, y alcanza para atender a 49 alumnos internos y 150 externos.

Crestanello se hace cargo del Colegio y del cuidado de la capilla hasta que muere en 1925. Una semana antes de su muerte, había llegado a bordo del vapor Buenos Aires el Reverendo Padre Luis Marchiono, que se hace cargo del colegio y la capilla por 25 años.

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