Respecto a las casas que había en ese entonces tenemos: la de Derbes, las del ferrocarril cuyo gerente era mister Cupertino Tempestuoso Alt, y el contador señor Smart. También la casa de mister James, todas ellas existen en sus formas originales.
Sobre las ahora denominadas Julio A. Roca e Yrigoyen estaba la casa de unos ingleses llamados Wepp y Cotton, esta se dividía en varias habitaciones y cada una de ellas era la sección de un comercio como hoy lo son las “galerías”. Había una sección de ropa para hombre, otra de perfumería, otra de zapatería y así sucesivamente.
Estos dos señores eran socios y al declararse la Primera Guerra Mundial en 1914 en Europa, cerraron su negocio con el fin de alistarse en las tropas de su país y una vez finalizada la misma volver a la Argentina, cosa que nunca ocurrió. Así fue que esas piezas quedaron vacías de gente y llenas de mercaderías. Años después esa casa se vendió.
Los comercios más grandes en ese momento eran: La Compañía Mercantil, cuyo edificio aún se conserva en la esquina de Mitre e Yrigoyen y la Sociedad Anónima que estaba ubicada enfrente a la Mercantil, luego se quemó y en dicho terreno se edificaron varias casas que en este momento están contiguas al Club Alte. Brown.
Hasta hace poco estaba el galpón de la Anónima donde es ahora la playa de estacionamiento del Banco de Galicia. La Anónima funcionó luego en la esquina de Roca e Yrigoyen. Años después también se quemó. Luego donde está actualmente, en un lo- cal mucho más pequeño, que también se quemó.
Había varios hoteles. Pese a ser pocos habitantes, la mayoría eran extranjeros, particularmente ingleses. Los hoteles eran: el “Britania”, que contaba con una galería y es- taba ubicado donde actualmente se encuentra el “Playa Hotel”, el “Hotel Marzullo” ya mencionado anteriormente, el “Hotel Siguero” sobre la calle hoy llamada 28 de Julio, donde curiosamente este señor proyectaba cine mudo y la persona que quería ir debía llevarse su silla. Y el hotel de Samso, cuyo edificio se mantiene en pié, es la casa de la calle San Martín esquina 9 de Julio. Años después Samso edificó la Planta Baja de lo que es hoy el “Hotel Español”.
Recordaba Doña María Ebene que en la calle San Martín había un galponcito que funcionaba como iglesia y cada veinte días venía de Trelew el Padre Juan Muzzio.
Recordaba también que la gente viajaba a Trelew en tren y a Buenos Aires en barco.
La ropa de dama se usaba a mitad de pierna y tanto las telas como la confección eran de primera calidad: todo importado, como los perfumes, cigarros, bombones y bebidas. En la esquina de San Martín e Yrigoyen estaba la bomba de agua. Se la había ubicado allí porque, después de realizar varias perforaciones, sólo en ese lugar se pudo sacar agua “no potable”. Esta servía únicamente para lavar algunas cosas porque el jabón se cortaba. La buscaban en pequeños barriles que luego arrastraban sobre un eje con bujes.
El agua de beber y cocinar se traía de Trelew en un vagón tanque del tren, que luego la vendían, ofreciéndola casa por casa en carros aguateros, los usuarios la conservaban en barriles, pero las personas pudientes tenían pozos propios en sus domicilios.
La primera Escuela Nacional estaba en 25 de Mayo y 28 de Julio, luego la destruyó un incendio. La primera carnicería fue de los ingleses, cuyo edificio aún se conserva sobre la 9 de Julio a dos cuadras de la playa.
La base de la alimentación era la carne ovina y papas. No existía el mercado de verduras frescas debido a las grandes distancias y mala comunicación existente, que no permitían el acceso a las mismas. Además, quintas no podían hacer por problemas de agua.
Conseguían muchos productos envasados provenientes del extranjero y la mayoría tenía su gallinero, que los proveía de huevos y algún pollo para las grandes ocasiones.
Texto de “Puerto Madryn. Vuelo hacia el recuerdo” – Hugo Antonio Albaini

