martes, 13 de enero de 2026
Trabajadores de Astra en huelga. Foto Susana Torres

La creación de YPF, en 1922, tiene directa incidencia en la composición y comportamiento del movimiento obrero petrolero. Los militares que encarnan el nacionalismo petrolero y dirigen la empresa petrolera estatal, ven en los obreros extranjeros una amenaza a los intereses del país, por lo que surge la idea del recambio de obreros europeos por argentinos norteños. Este proceso que se acentúa a partir de 1930, no sólo por la captación de la empresa, sino porque los propios obreros norteños se interesan en venir.

La idea de explotar el yacimiento con obreros argentinos apunta a incrementar las posibilidades de control por parte de las autoridades.

Acostumbrados a los rigores del clima y a las duras condiciones de trabajo, aunque no tuvieran ninguna experiencia petrolera, los obreros de Catamarca y La Rioja llegan desprovistos de ideología sindical, tal como pretendían las autoridades militares de la empresa.

“Además, la mayoría de los trabajadores argentinos (cuyo número aumentó significativamente en el yacimiento estatal) no solamente permaneció al margen de las actividades obreras, sino que algunos fueron miembros de la Liga Patriótica Argentina”.

Para evitar actividades sindicales en el yacimiento, la empresa introduce el sistema de inspectores-alcahuetes, a los que se recuerda aún con el cargo de “apuntadores”:

“Los apuntadores se escondían para sorprender a la gente que no trabajaba, a veces teníamos que acompañarlos. Yo era jefe, se enojaban conmigo porque cuando llegábamos, yo prendía las luces del vehículo. A mí no me gustaba lo que hacían: se escondían, se acercaban despacito a los pozos, que tenían estructura enchapada. Sigilosamente, se acercaban a espiar entre las ranuras de las chapas. Al que encontraban tomando mate, fumando o conversando, lo anotaban. Algunos recibían palizas. Otros, coimeaban para no delatar”.

 

Fragmento del libro “Crónicas del centenario”

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