martes, 20 de enero de 2026
Cacique Sayhueque, el señor del país de Las Manzanas

Gobierno de Las Manzanas llaman los indios a los dominios del famoso cacique Shayhueque, visitado por el célebre capitán Musters en 1870, por el sargento Bejarano en 1872 y por el señor Moreno en 1875. Este cacique es el jefe supremo de los araucanos de los Andes orientales y sus dominios se extienden al sur hasta Teckel, en las nacientes del río Chubut, y al norte hasta las últimas tolderías que se levantan sobre el Neuquén.

Shayhueque pretende también dominar el territorio tehuelche de la Patagonia septentrional hasta la costa del mar, pues refiere el señor Moreno que dicho cacique le dijo que por un acto de condescendencia había guardado silencio ante la ocupación de sus territorios del Chubut y de Patagones por los blancos. No hay, efectivamente, en la Patagonia un cacique más poderoso, pues lo aclaman jefe las cinco naciones que pueblan aquellas comarcas que son: los manzaneros, picunches, mapuches, huilliches y tehuelches, mandados éstos a su vez por más de 80 caciques.

Shayhueque, reunidos los elementos militares de sus vastos dominios, podría formar 5.000 hombres de tropas heterogéneas, sobre una población de 30.000 almas, aproximadamente.

Si este indio fuera un infame como Catriel, un ladrón como Namuncurá o un asesino como Pinthen, su ejército sería terrible, porque la caballería indígena, obrando en grandes masas sobre fuerzas inferiores y débiles, es irresistible, pero, por fortuna, Shayhueque es un aliado importantísimo, que cooperará a la consolidación de los intereses argentinos en el río Negro.

Desde luego, la nobleza de sus sentimientos se refleja en la hospitalidad que ha dispensado a Moreno, a Bejarano y a Musters, que lo han visitado en su solitario retiro y han salido colmados de regalos y de beneficios tan grandes como el de la vida, pues si Shayhueque se hubiera dejado influenciar por los fanáticos brujos de su consejo, habría inmolado a sus huéspedes.

Musters, hablando de los caciques Fogel y Casimiro, explica la política exterior del gobierno de Las Manzanas en estos términos que traducimos:

“Tuvo lugar (el 8 de marzo) un parlamento que duró hasta la noche y fueron sancionadas las siguientes conclusiones: que Casimiro sería reconocido como comandante general del sur, extendiéndose su jurisdicción sobre todos los indios del sur del Limay; que con su ejército garantizaría la salvación de Patagones y pondría en jaque a los indios pampas de Salinas, mandados por Calfucurá, en el improbable caso de que quisiera atravesar el río Negro con el propósito de asaltar los establecimientos; que todos unidos marcharíamos a Las Manzanas a proponer a Shayhueque que garantice con su ejército la seguridad de la corta norte del río Negro, rechazando, si fuera necesario, a Calfucurá y defendiendo a Patagones”.

Esto sucedía en el parlamento de indios dependientes de Shayhueque. Fogel, cacique de la tierra en que Musters se hallaba, fue visitado y sondeado por el intrépido viajero inglés, que refiere así su entrevista:

“Entonces comenzó él una conversación sobre el pueblo indígena y sus relaciones con los blancos. Recuerdo algunas de sus textuales palabras: ‘Dios-dijo- nos ha dado estas llanuras y estas montañas para habitar en ellas; nos ha provisto del guanaco, de cuyas pieles formamos nuestros toldos, y de cuyos hijos tiernos sacamos el cuero para nuestra ropa; también poseemos el avestruz y el armadillo. Nuestro contacto con los cristianos en los últimos años nos ha producido yerba, azúcar, galleta, harina y otros artículos de lujo que nos eran desconocidos antes, pero que ahora nos son ya necesarios. Si hacemos guerra a los blancos, no tendremos mercado para nuestros ponchos, cueros, plumas, etc., y por consiguiente es de nuestro propio interés mantenernos en buenos términos con ellos”.

He ahí formulado el plan de política externa de los indios de la Patagonia septentrional.

Territorio ocupado por Sayhueque y su padre, el cacique Cochorí

Estaba Musters en los toldos de Shayhueque donde se celebraba un parlamento interesantísimo. El rey de Las Manzanas se declaró enemigo de Chile y protector de Patagones.

Preferimos continuar traduciendo a Musters:

“Shayhueque, entonces, entonó una arenga, anunciando que había recibido un propio de la Araucania, anunciándole la venida de varios jefes, solicitando su cooperación para hacer la guerra a Chile. Primeramente había pensado no recibirlos, pero al fin había oído lo que tenían que decirle, y era probable que enviara un pequeño cuerpo de ejército en auxilio de sus conciudadanos.

Mensaje de Calfucurá invitándolo al saqueo de los establecimientos de Patagones, dijo, nos ha sido también traído.

Varios discursos fueron pronunciados enseguida, y Linares y Casimiro demostraron que era más conveniente rechazar la invasión, pues de otro modo perderían inevitablemente las provisiones de caballos y de ganado que les daba el gobierno de Buenos Aires; y que era más provechoso recibir anualmente las raciones que asaltar y destruir los establecimientos del río Negro. Se resolvió unánimemente escribir a Calfucurá, intimándole que no pasara de Bahía Blanca en sus hostilidades, y que Shayhueque estaba pronto a marchar en defensa de la costa norte del río Negro y defender a Patagones de ese lado, a la vez que Casimiro defendería el sur, según arreglos aceptados”.

El señor Moreno refiere episodios particularmente análogos a los que hemos traducido de la obra de Musters. Dice nuestro compatriota:

“Shayhueque es un indio de raza pampa y araucana, inteligente y digno de mandar en jefe las indiadas.

Convencido de su elevada posición y poder sobre los demás caciques, se considera superior a todos éstos. Me decía un día que él no era gobernador, porque a éste le nombraban los cristianos, ni general, porque tal nombramiento emanaba del gobierno.

Su título era ‘gobierno de Las Manzanas’, porque era así como se titulaban sus antepasados, de quienes él había heredado el cacicazgo. Su padre, el cacique Chocorí, le había recomendado al morir que jamás peleara contra los cristianos, porque las ropas en que lo habían envuelto cuando nació eran cristianas.

Siguiendo los consejos de su padre, él gasta todas sus prendas de plata y parejeros en hacer regalos a los caciques subalternos para que no roben. Si uno de éstos lo hiciera sin su consentimiento, lo mataría inmediatamente.

 

Fragmento libro “La conquista de quince mil leguas”, de Estanislao Zeballos

 

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