El arquitecto y piloto esquelense, tiene 51 años y constantemente se entrena para perfeccionar su nivel en la disciplina. Una historia ligada al vuelo, los viajes por el mundo y la adrenalina.
Nicolás Eyo es un reconocido vecino de la ciudad de Esquel que, actualmente se desempeña como Arquitecto y también piloto biplaza; profesional certificado capacitado para volar con un pasajero, garantizando seguridad y comodidad en parapente.
Sobre esta última modalidad, es que Nicolás dialogó con La Voz de Chubut, para contar cómo ha sido su formación, las experiencias que lo han marcado y cómo se implementa la actividad que, con tanta pasión implementa a sus 51 años.

“Vuelo en parapente hace ya 18 años”, comienza comentando el entrevistado, recordando su formación en la modalidad en La Cumbre, Córdoba; y también como paracaidista en Lobos, Buenos Aires, hace ya 27 años.
“Para llegar a la licencia de instructor que es la que tengo ahora, se necesita al menos seis años; son varias licencias que hay que obtener para llegar a perfeccionarse y, en cada una de ellas se rinde examen teórico, práctico y te piden diversos cursos; de primeros auxilios, de incidentes en vuelo; ejercicios simulando maniobras y también haber participado en competencias. Llegar a ser un piloto biplaza tiene un montón de requisitos”
Según detalla, lo que más le apasiona de la disciplina es la modalidad speed: “tiene una vela mucho más chica que el parapente; subís caminando la montaña y bajás volando con velocidad cerca del relieve, entre las piedras y los árboles; tiene mucha adrenalina”.

“También salto en paracaídas desde que estudiaba Arquitectura en Buenos Aires. Hice el curso; vendí un auto que tenía para comprar un paracaídas y empecé la carrera de paracaidismo. Cuando vuelvo a Esquel, se complicaba saltar porque no había aviones habilitados. Ahí fue que, en el año 2007, comencé a hacer el curso de parapente en La Cumbre, Córdoba”
Nicolás, persiguiendo esta pasión, ha logrado viajar en varias ocasiones al norte de Chile y dos veces a Francia a hacer speed: “Ahora hice un curso internacional para levantar más el nivel. Es una pasión y una profesión; me lo tomo muy en serio”, asegura.
“Hago gimnasio, bicicleta, stretching y trote para tener una mejor condición física y tener un buen nivel volando. Esto es una forma de vida; planifico mis días en base al vuelo. Si veo que está lindo el día, vuelo y después tengo mis reuniones. Con el pronóstico planifico mi día”

En esta línea, asegura que el acompañamiento y apoyo de su familia es muy importante: “A veces toca volar y ellas se adaptan a mis tiempos de vuelo”, cuenta, refiriéndose a su mujer y sus tres hijas. “Mi papá y mi mamá también me apoyaron siempre en todo”, agrega.
Su padre, de 85 años, también comparte la pasión por el vuelo: “Voló conmigo una vez, hizo el curso y empezó. Ahora vuela con nosotros y tiene una condición física inigualable”, afirma.
Al momento de expresarse sobre sus proyectos a futuro, Nicolás asegura que afortunadamente ha podido ir a los lugares que deseaba y cumplir objetivos que se fue proponiendo. “Estoy muy satisfecho con mi evolución”, destaca.

Hoy, con 51 años, Nicolás Eyo mira su recorrido con satisfacción y serenidad. Con la experiencia que dan los años, la formación constante y el respaldo de su familia, continúa viviendo el vuelo no solo como una actividad deportiva o profesional, sino como una verdadera forma de vida. Entre el cielo y la montaña, Eyo sigue persiguiendo aquello que lo moviliza desde siempre; volar con responsabilidad, pasión y el mismo entusiasmo que lo impulsó a despegar por primera vez.

