Al borde de las lágrimas, el combatiente con más de 30 años de experiencia cuenta cómo se manejan las emociones en la lucha contra las llamas. “Tratamos de afrontarlo como podemos”, asegura.
Ariel Amthauer, titular de la Dirección de Lucha contra Incendios Forestales de Parques Nacionales, explica desde el Parque Nacional Los Alerces, cuáles son y cómo se trabajan las emociones que afloran en la mente de una persona que combate día a día las llamas; principalmente, la frustración.
En principio, cabe detallar que, la frustración en un brigadista se presenta como una respuesta emocional intensa —enojo, tristeza o impotencia— que surge cuando la realidad de una emergencia (como un incendio incontrolable o la falta de recursos) no coincide con la expectativa de, en este caso, mitigar daños.

Ariel lleva más de 30 años en el rubro, sin embargo, al abordar estas cuestiones no puede contener la emoción. Al ser consultado por La Voz de Chubut acerca de cómo se manejan las frustraciones en este tipo de intervenciones, aseguró que “es muy difícil; tratamos de afrontarlo como podemos, como nos sale”.
“Nosotros le damos ánimo a los jefes de grupo…
Yo estoy en la recta final de mi trabajo; ya llevo 30 años de trabajo;
pero tratamos de levantarles el ánimo y que ellos se
encarguen de afrontarlo”
Este tipo de cuestiones, se manejan mediante la aceptación de limitaciones, el apoyo social, pausas estratégicas, reformulación de objetivos o apoyo psicológico; esta última opción, una necesidad inminente en el rubro.

“Yo estuve un tiempo alejado del trabajo porque no quería
saber más nada con ver los bosques quemados…
Me hacía muy mal y me impactaba”
En esta línea, recordó que por algún tiempo se dedicó a las montañas y los glaciares, con el fin de limpiar la triste imagen que le generaba ver este tipo de catástrofes.
“Ahora que estoy de vuelta, debo decir que, por un lado, es lindo, porque sé que desde mi experiencia le puedo aportar a la gente nueva; pero a la vez es muy difícil, porque la frustración es durísima”

Actualmente, el fuego lleva consumidas más de 20 mil hectáreas en el Parque Nacional Los Alerces. Ariel como tantos otros trabajadores de distintos puntos del país y Sudamérica, enfrentan día a día las llamas con las mejores de las expectativas y transmiten sus valores e ideales para quienes se inician en el rubro.
