sábado, 31 de enero de 2026

La primera huelga del petróleo es en junio de 1908 y, si bien no se detallan los motivos, la nota aparecida en el diario La Nación, fechada el 17 de junio, en Comodoro Rivadavia, es ilustrativa de un hecho que permanece en el olvido durante casi 100 años:

“La huelga que se declaró el lunes entre los peones que trabajan en la mina de petróleo continúa en pie. Los huelguistas son alrededor de 40 hombres, armados de cuchillos y revólveres.

Desde el primer momento, el subprefecto del puerto, señor Pedro Barros, recibió orden del superior, de prestar auxilio al ingeniero de minas del Ministerio de Obras Públicas, señor Viteau. El subprefecto tiene en la mina las fuerzas de marinería con que cuenta, que son 7 hombres armados a mauser, quienes hacen la guardia por turnos, no habiendo ocurrido hasta ahora ningún incidente.

Los huelguistas fueron despedidos ayer de la mina y reemplazados por otros peones que se comprometieron a trabajar. Hoy estos últimos dijeron que las amenazas que recibían de los huelguistas los ponían en temor por lo que no trabajarían.

La máquina empezó hoy nuevamente su trabajo con lentitud. Los hombres que en ella trabajan son custodiados por marineros armados. Anoche, a las 9, rodearon los huelguistas en número de 40 hombres más o menos, la Subprefectura del puerto.

El subprefecto Barros salió y los incitó cortésmente a que se disolvieran sin promover desórdenes, cuya indicación fue acatada.

Se dice que los huelguistas intentaron inutilizar el caño mayor de la mina de petróleo.

El comercio está alarmado, pues la policía cuenta sólo con 4 o 5 agentes. Uno de ellos hace guardia de noche en la perforadora, no tienen armas de fuego de ninguna clase y tampoco tienen caballos.

El doctor Lezama, gobernador del territorio, conocedor de este estado de la policía, debiera subsanarlo sin pérdida de tiempo, dándoles armas, municiones y caballos, además de por lo menos 10 agentes más”.

El 25 de junio, el mismo corresponsal de La Nación informa que la huelga ha terminado y halaga la solución del ingeniero Pablo Viteau, cual es despedir a los impulsores de la huelga.

 

Fragmento del libro “Crónicas del centenario”

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