La reciente creación de la Oficina de Respuesta Oficial generó fuertes reacciones en el arco político, luego de que el nuevo organismo difundiera desde la red social X un extenso mensaje en el que se atribuye la misión de “desmentir activamente la mentira” y “dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política”.
Desde el Gobierno nacional sostienen que la iniciativa no implica censura, sino todo lo contrario: una “voz oficial” destinada a combatir la desinformación, en un contexto donde —según afirman— la eliminación de la pauta oficial dejó al descubierto prácticas de “periodismo como negocio político”. En ese marco, remarcan que el derecho a la libertad de expresión es “sagrado” para la actual administración y que la democracia se fortalece cuando la mentira es expuesta.
Sin embargo, el planteo oficial no tardó en despertar cuestionamientos. El senador nacional Carlos Linares citó el posteo de la Oficina y respondió con un mensaje crítico, en el que puso el foco en las prioridades presupuestarias del Gobierno.
“Supuestamente, para las universidades no hay plata; para la emergencia en discapacidad no hay plata; para la obra pública no hay plata; para los bomberos no hay plata”, enumeró Linares, para luego contrastar esa situación con la creación del nuevo organismo. “Ahora, ¿resulta que para pelearse con el periodismo y amedrentar la libertad de expresión sí hay plata?”, se preguntó.
El legislador chubutense fue más allá y reclamó que el Ejecutivo concentre sus esfuerzos en la gestión: “¿Por qué no mejor se dedican a gobernar, que ya bastante mal lo hacen?”, lanzó, marcando una postura que refleja la preocupación de distintos sectores sobre el rol que podría asumir la Oficina de Respuesta Oficial en la relación entre el Estado, la prensa y la crítica política.
El cruce reaviva un debate de fondo sobre los límites entre la comunicación institucional, la confrontación política y la libertad de expresión, en un contexto de fuerte ajuste fiscal y crecientes tensiones entre el Gobierno nacional y amplios sectores sociales e institucionales.


