miércoles, 11 de febrero de 2026

El desplazamiento del cerro Hermitte dejó al descubierto una falencia estructural que atraviesa a Comodoro Rivadavia desde hace décadas: la inexistencia de políticas sostenidas de urbanización y planificación territorial. Así lo advirtió el presidente del Colegio de Arquitectos de la Provincia del Chubut, Regional Sur, Dante Mattiachi, especialista en Urbanismo y Planificación, quien fue contundente al señalar que el desastre no es solo geológico, sino principalmente político.

Mattiachi remarcó que los vecinos afectados no pueden ser responsabilizados por habitar zonas de riesgo cuando fue el propio Estado el que habilitó esos asentamientos. “Si al vecino le dieron la mensura, le pusieron cloaca, gas y luz, ¿Cómo va a sospechar que ese lugar no era habitable?”, planteó, y agregó que ahí queda en evidencia la ausencia de una política clara que defina dónde se puede y dónde no se puede urbanizar.

URBANIZAR SIN PLANIFICAR

Según explicó, el problema central no es la falta de técnicos ni de conocimiento, sino la falta de decisión política para ordenar el crecimiento urbano. “La geología terminó poniendo en evidencia cuál es la política urbana de Comodoro desde siempre: no hay política urbana”, afirmó.

En ese marco, confirmó que Comodoro Rivadavia no cuenta con un Código Urbano integral que gobierne el desarrollo de la ciudad. Existen ordenanzas aisladas que regulan algunos sectores, pero no un marco general que establezca criterios claros de urbanización, límites, zonas no habitables y controles efectivos. “Eso no es planificación, es apenas un intento”, sintetizó.

EL ESTADO SABE, PERO NO DECIDE

Mattiachi sostuvo que dentro del Estado municipal existen equipos técnicos capacitados para planificar la ciudad. Sin embargo, advirtió que sus informes y propuestas no suelen ser escuchados. “Los tiempos de los técnicos no son los tiempos de los políticos”, señaló, y recordó que tras la inundación de 2017 se intentó avanzar en un convenio para elaborar una agenda urbana que derivara en un código de planeamiento, pero nunca fue aprobado por el Concejo Deliberante.

“Después de la gran tormenta del 17, cuando el Colegio se acercó al municipio y se armó un plan de colaboración. Nosotros trajimos especialistas en urbanismo y planificación que se juntaron con los técnicos municipales y se empezó a plantear un convenio para armar algo y bueno, finalmente ese convenio no fue aprobado por el Concejo”, recordó.

PRESIÓN SOCIAL Y AUSENCIA DE LÍMITES

El presidente del Colegio de Arquitectos reconoció que existe una fuerte presión social por el acceso a la tierra y la vivienda, con miles de pedidos y muy pocas parcelas disponibles. Pero advirtió que esa realidad no puede justificar la urbanización en zonas de riesgo. “En algún momento hay que decir que no”, remarcó, especialmente en sectores con pendientes pronunciadas o inestabilidad del suelo.

La falta de políticas de urbanización, sumada a la tolerancia histórica a las obras sin permiso y a los asentamientos informales, terminó empujando a la ciudad a un escenario crítico. “Esto no es un problema de esta gestión ni de la anterior. Es una responsabilidad acumulada, de muchos años, donde se permitió crecer sin planificación”, concluyó.

 

Nota elaborada en base a declaraciones a Radio del Sur, de Comodoro Rivadavia

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