domingo, 22 de febrero de 2026

Se llama ñaco, en Neuquén, a la harina integral de trigo tostado, a lo que en Chile llaman harina tostada y en nuestras provincias del Norte, gofio, pero referido este último al maíz tostado y molido, y que en Neuquén se llama ñaco de maíz.

El ñaco es un alimento que nunca falta en el campo. Une a la facilidad y practicidad de su preparación, cualidades altamente nutritivas. Su uso data desde que los aborígenes chilenos lo importaron al Neuquén.

Hay crónicas que aseguran que una bolsita de ñaco, un poco de charque, ají y sal, alcanzaba para el alimento del aborigen en 15 días de campaña.

El ñaco se lleva fácilmente en las maletas; no es necesario cargar con muchos alimentos que dificultarían las acciones que requieren gran movilidad.

Casi podría decirse que es imprescindible en la cordillera neuquina. Por 1968 había llegado a ser motivo de industria y en Cipolletti existía un molino montado en gran escala para tostar y moler el trigo.

Cocido con leche y edulcorado con azúcar, es un alimento completo de primer orden, pues tiene todos los elementos para una buena nutrición. Cocido en agua o “caldillo” con ají, sal y cebolla, resulta una pasta semisólida que el peón de campo prefiere al pan y a la carne. Revuelto en vino aguado, con azúcar (sangría), constituye una variedad que se conoce como chupilca, que es un buen estimulante para devolver los bríos al cuerpo cansado por las jornadas a caballo en las cordilleras; y preparado en caldo en forma espesa y condimentado con sal, ají y chicharrones, es un plato llamado cutriaco, que satisface plenamente a los campesinos, particularmente si hace frío.

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