
La fiscal Julieta Gamarra afirmó que tras la viralización del video que la salpica en el escándalo por el presunto cobro de dinero para beneficiar a un imputado, estuvo “a punto de dejar todo”, aunque finalmente resolvió continuar en su cargo. Según relató, el regreso a la unidad fiscal, luego de una licencia médica por una cirugía, fue determinante para reafirmar su decisión de seguir “en la trinchera”.
“Pensé desde el momento en que sucedió esto de la viralización del video dejar todo”, reconoció Gamarra, aunque explicó que al volver a su oficina y reencontrarse con el equipo sintió que no podía abandonar la jefatura. “Estuve a punto de largar todo, pero cuando volví el lunes dije: estoy en el lugar que quiero, tengo muchas cosas para hacer, así que no voy a largar nada”, sostuvo.
La fiscal remarcó que su decisión estuvo atada no solo a una convicción personal, sino también a la responsabilidad de sostener el funcionamiento de la unidad. “No podía dejar al equipo, un equipo que se está armando”, señaló, y agregó que, más allá de la causa que hoy la tiene en el centro de la escena pública, existen muchas otras investigaciones en marcha que exigen continuidad de trabajo.
“No tenía ni que renunciar, ni volver al lugar anterior, ni tomar licencia. Yo quiero estar acá”, afirmó, al insistir en que no tiene “nada que ocultar” y que su obligación es seguir trabajando mientras se resuelve la situación.
La hipótesis de Gamarra sobre Martín Castro
Respecto del contenido del video, la fiscal reiteró que nunca recibió dinero del abogado Martín Castro ni le solicitó suma alguna. Por el contrario, aseguró que su convicción es que el letrado ya había cobrado sus honorarios profesionales y luego utilizó su nombre para exigir más dinero a la familia del imputado Pablo Ferreyra.
“Creo que el doctor Martín Castro cobró sus honorarios y además pidió más dinero para aumentar el cobro, diciendo que la plata era para mí”, sostuvo. En esa línea, fue todavía más contundente al señalar que no tiene dudas de que eso fue lo que ocurrió: “No, no, ni le pedí ni tampoco me ofreció, jamás. No tengo duda que hizo eso”.
Gamarra vinculó esa sospecha con las conversaciones que, según dijo, mantiene guardadas en su celular desde que Castro asumió la defensa de Ferreyra. Explicó que el intercambio con el abogado se daba dentro de la dinámica habitual entre fiscalía y defensa, con comunicaciones vinculadas al avance del expediente, medidas de prueba y acceso a la información del legajo.
Sin embargo, consideró que esos chats contienen datos “súper importantes” porque, según su lectura, permiten reconstruir el contexto previo al video y el modo en que Castro manejaba la relación con la familia del acusado. Incluso sostuvo que de esos mensajes surge que el abogado le pidió información sobre el caso, le comentó que iba a reunirse con la madre y la pareja de Ferreyra, y luego le aseguró que había logrado convencer al imputado de aceptar una condena de un año.
“La madre pensaba que la plata era para mí”
Para Gamarra, el núcleo del escándalo pasa por la utilización de su nombre como supuesto destino del dinero. “Yo no tengo duda que ella pensaba que la plata era para mí. Porque se lo dijo él”, afirmó en referencia a la madre de Ferreyra.
La fiscal sostuvo que el abogado no solo habría percibido 11 mil dólares en concepto de honorarios, sino que además habría embolsado otra suma millonaria invocándola a ella. “Los 12 millones, esos que supuestamente eran para mí, más los 11 mil dólares que en teoría cobró de honorarios”, remarcó.
También insistió en que Castro, aunque públicamente haya negado haberle entregado dinero, todavía no explicó aspectos centrales del episodio. “Si bien salió y dijo que a mí no me dio plata, perfecto, pero le falta explicar un montón de cosas”, lanzó.
El impacto personal y la decisión de resistir
Gamarra describió el episodio como un golpe de enorme violencia personal e institucional. Dijo no saber con precisión de dónde provino el ataque ni quiénes están detrás de la maniobra, aunque admitió que esa incertidumbre le genera una fuerte desestabilización. “Uno no sabe quién es su enemigo, o quién lo está atacando, con este tamaño de agresividad y de violencia”, expresó.
Aun así, señaló que decidió resistir y esperar que la situación se esclarezca. “Tengo que seguir y tengo que esperar a ver que se resuelva toda esta situación, que confío en que se va a resolver, y mientras tanto tengo que aguantar”, sostuvo.
Nota elaborada en base a declaraciones al programa Redacción 20 de LU20
