La actividad gana terreno en la búsqueda de fortalecer saberes territoriales, generar redes comunitarias y promover experiencias productivas que combinan ambiente, cultura y desarrollo local.
La conexión entre las plantas, los oficios y los saberes territoriales viene reuniendo hace un tiempo a productoras, emprendedoras y referentes de la cordillera en Trevelin. La realización del encuentro de “Mujeres, Plantas y Oficios; experiencias productivas, agroturismo y valor agregado”, busca generar espacios de intercambio, formación y construcción colectiva en torno a la producción sustentable y el vínculo con el territorio.
Esta nueva edición reunió a mujeres vinculadas a distintos emprendimientos productivos, turísticos y ambientales de la región andino patagónica. El objetivo central fue poner en valor los conocimientos, prácticas y experiencias que muchas mujeres desarrollan a partir del trabajo con plantas, cultivos, producción artesanal y actividades ligadas a la naturaleza.
El encuentro nació como una propuesta de articulación entre instituciones técnicas y territoriales interesadas en fortalecer los saberes locales y generar espacios de visibilización para proyectos productivos liderados por mujeres. La iniciativa fue diseñada de manera conjunta entre INTA y la Intendencia del Parque Nacional Los Alerces, entendiendo que el desarrollo sustentable de la región también se construye desde el intercambio comunitario y el acompañamiento a pequeñas producciones locales.

En esta segunda edición participaron referentes de distintos emprendimientos de la comarca, quienes compartieron sus trayectorias, aprendizajes y desafíos vinculados a la producción agroecológica, el agregado de valor y el agroturismo. Entre las expositoras estuvieron María Spinelli, del proyecto Ikigai Hidroponía; Antonia Beale, del establecimiento Tierra de Brotes; y Peca Jones, responsable del emprendimiento Narcisos de la Patagonia.
Durante la jornada se abordaron temáticas relacionadas con producción primaria, transformación de productos, innovación tecnológica aplicada a pequeños emprendimientos y experiencias vinculadas al aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. También se trabajó sobre el valor cultural de los saberes transmitidos entre generaciones y la importancia de fortalecer las economías regionales desde una perspectiva ambiental y comunitaria.
Uno de los aspectos más destacados de la propuesta es justamente su mirada integral. El encuentro no se limita únicamente a la capacitación técnica, sino que busca generar redes entre mujeres emprendedoras, productoras y trabajadoras de la región, promoviendo espacios de acompañamiento, intercambio de experiencias y construcción colectiva.

La iniciativa también se vincula con el crecimiento que vienen teniendo en Trevelin y la cordillera distintas actividades relacionadas con el agroturismo, la producción sustentable y el agregado de valor en origen. En los últimos años, la región consolidó emprendimientos vinculados a flores, aromáticas, cultivos hidropónicos, viñedos, frutas finas y productos agroecológicos que combinan producción, turismo y conservación ambiental.
Este tipo de encuentros permiten fortalecer el arraigo territorial y visibilizar experiencias que muchas veces se desarrollan de manera silenciosa en chacras, viveros y pequeños emprendimientos familiares. Además, funcionan como espacios educativos donde se promueve el intercambio de conocimientos técnicos y saberes tradicionales vinculados al uso de las plantas y el cuidado del ambiente.
El impacto de la propuesta comenzó a reflejarse en distintos niveles. Por un lado, permite generar oportunidades de articulación entre emprendedoras locales y organismos técnicos; por otro, fortalece el reconocimiento social del trabajo que muchas mujeres realizan dentro de las economías regionales.

Tierra de Brotes, con Antonia Beale al mando y con su idea de turismo sustentable y cultivo orgánico de lavandas, también forma parte de la iniciativa.
Además, este tipo de actividades contribuye a consolidar modelos de producción más sustentables y compatibles con el cuidado ambiental, algo especialmente importante en una región donde la conservación del territorio forma parte de la identidad comunitaria.
Otro aspecto valorado es el fortalecimiento del vínculo entre instituciones y comunidad. La participación conjunta de INTA, el Parque Nacional Los Alerces y referentes productivos de la región genera espacios de diálogo que integran ciencia, experiencia territorial y saberes populares.
Con el éxito de la segunda edición, la propuesta busca seguir creciendo y consolidarse como un espacio permanente de encuentro y formación. La intención es continuar impulsando nuevas jornadas, talleres y actividades vinculadas a producción sustentable, plantas nativas, oficios, agroturismo y agregado de valor, promoviendo el desarrollo local desde una perspectiva comunitaria y ambiental.
