miércoles, 8 de julio de 2026

La crisis que atraviesa el comercio de Comodoro Rivadavia continúa profundizándose y la situación económica de numerosos locales llegó a un punto crítico: comerciantes que mantienen sus puertas abiertas ya no cuentan con ingresos suficientes para afrontar los gastos básicos, los servicios y las obligaciones impositivas.

La advertencia fue realizada por el presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Comodoro Rivadavia, Alexis Tögel, quien volvió a describir un escenario de extrema fragilidad para el sector.

“Esto no puede restringirse exclusivamente a números y no tener en cuenta la realidad de la sociedad local”, sostuvo Tögel al referirse a los nuevos costos que deben afrontar comerciantes, pymes y familias.

La situación se suma a un diagnóstico que la propia Cámara de Comercio viene realizando desde hace meses. En marzo, Tögel había revelado que entre 250 y 300 comercios cerraron sus puertas en Comodoro durante el último semestre, en medio de la caída del consumo, la falta de circulación de dinero y el crecimiento de la informalidad.

Ahora, el escenario parece haberse agravado. “El comercio está cada vez más complicado”, aseguró el dirigente empresarial, al describir las dificultades que existen para afrontar incluso los gastos indispensables para mantener un local funcionando.

El problema ya no pasa solamente por la rentabilidad o por la posibilidad de realizar nuevas inversiones. Para muchos comerciantes, la prioridad es simplemente conseguir el dinero necesario para pagar impuestos, servicios, alquileres y sostener las puertas abiertas.

Tögel explicó que las presentaciones realizadas por comerciantes y vecinos durante la reciente audiencia pública coincidieron en un mismo diagnóstico: “La dificultad para pagar, la imposibilidad de afrontar otro aumento y cómo cada persona vive esta situación en su comercio”.

El deterioro de la actividad comercial tiene como principal telón de fondo la fuerte caída del consumo. Menos ventas significan menos ingresos, mientras los costos fijos y las obligaciones continúan acumulándose mes a mes.

La Cámara de Comercio ya había advertido además sobre un fenómeno creciente: comerciantes que cierran sus locales al público pero continúan desarrollando la misma actividad de manera informal, a través de ventas particulares o plataformas digitales.

“Cierran las puertas al público en la calle, pero después siguen vendiendo el mismo rubro, los mismos productos, pero de manera informal”, había señalado Tögel.

La explicación es económica. Mantener un comercio formal implica afrontar impuestos, habilitaciones, servicios, alquileres y otras cargas que, frente al desplome de las ventas, cada vez más comerciantes aseguran no poder sostener.

El diagnóstico que plantea la Cámara vuelve a encender una señal de alarma sobre el futuro del sector comercial de Comodoro. Después de cientos de cierres registrados en pocos meses, la crisis alcanza ahora a quienes todavía mantienen sus negocios abiertos pero comienzan a quedarse sin recursos incluso para cumplir con sus obligaciones básicas.

La advertencia es clara: el comercio de Comodoro ya no discute solamente cuánto vende o cuánto gana. Para muchos, el problema es conseguir el dinero suficiente para pagar los impuestos, los servicios y llegar con las puertas abiertas al mes siguiente.

 

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