
Peter Shilton, el portero que recibió el gol de la Mano de Dios de Maradona, también hubiera anulado el otro tanto, “la jugada de todos los tiempos” en la que el Pelusa dejó “en el camino a tanto inglés”, como cantó Víctor Hugo Morales en la narración más famosa de la historia. “En el 2-0”, puntualizaba el meta hace una semana en The Telegraph, “[mi compañero] Glenn Hoddle sufrió una falta justo delante del árbitro antes de que el balón le llegue a Maradona. Habría sido tiro libre y no habría valido ningún gol de los argentinos”, advertía.
El hombre tiene 76 años y construyó una carrera única bajo palos (1.387 partidos), pero su vida quedó atrapada por aquel Argentina-Inglaterra (2-1) de los cuartos del Mundial 86. Ese tanto de la Mano de Dios, tan genial como ilegal, y no haber recibido nunca una disculpa de Diego, provocó en él un trauma muy profundo durante toda su vida que ahora, cuatro décadas después, acaba de superar. O eso, al menos, es lo que ha asegurado en las últimas semanas.
“Llevo años guardando rencor. He estado en Buenos Aires últimamente y la gente fue fantástica conmigo. Estuvieron geniales. En el fondo, pensé que era hora de dejar atrás el asunto. Obviamente, Maradona ya no está con nosotros”, contaba hace 10 días en una entrevista en The Telegraph, con motivo del regreso de la selección inglesa al lugar donde ocurrió todo, el estadio Azteca de Ciudad de México, para los octavos con la anfitriona. En la red social X, escribió recientemente un mensaje similar —“sí, guardé rencor, lo he dejado atrás”—, y ha aprovechado también la ocasión para grabar un anuncio en tono de humor de una marca de desodorante donde insiste en que ha pasado página.
“Sí da la sensación de que empieza a haber alguna sanación dentro de su proceso. Ha contado que está dando algunas conferencias sobre lo que ocurrió y sobre la superación”, apunta Santiago Franco, codirector, junto a Juan Cabral, de El partido. En este documental de 2026, se cuenta la historia de este encuentro irreproducible —por sus goles y el trasfondo de la guerra de las Malvinas entre Reino Unido y Argentina—, y en él aparece el testimonio de Peter Shilton. “Es un hecho que lo marcó profundamente, eso es una obviedad. Nosotros intentamos mostrar esto con el mayor respeto posible. Los demás jugadores [también participan Gary Lineker, John Barnes, Óscar Ruggeri, Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti, Jorge Valdano y Julio Olarticoechea] hablan diferente a él. Ven, además, la picardía y el ingenio de Maradona”, explica Santiago Franco.
“Lo que más me llamó la atención es que los ingleses lo acusan de comerse el gol”, Santiago Franco, codirector del documental ‘El partido’, sobre el Argentina-Inglaterra del Mundial 86
Quizá lo que más le haya dolido a Peter Shilton es que Maradona nunca se disculpó. De hecho, cuando murió el Pelusa, en 2020, no se ahorró el reproche póstumo: “En ningún momento dijo que había hecho trampa y que le gustaría pedir perdón. Lamentablemente, no tenía espíritu deportivo”, escribió en una columna en el Daily Mail. “Él tiene una actitud muy cerrada en su vínculo con Maradona, con unos principios muy férreos”, indica Santiago Franco. “Eran dos personas muy diferentes. Diego tenía toda la astucia y Shilton era lo opuesto. Agua y aceite”, resume el codirector de El partido, que describe al exportero inglés como un “caballero, muy educado y honesto”. Cuenta que les costó convencerlo para que interviniera en el documental, grabado en Madrid, pero el sí de Gary Lineker facilitó el trámite. “Había un grado de escepticismo y, cuando Lineker aceptó, fue más fácil porque son amigos”, explica.
“Lo que más me llamó la atención”, continúa Santiago Franco, “es que los ingleses lo acusan de comerse el gol. No es que lo encajara, sino que además lo culpan. Fue algo traumático para él”. Si el contexto político y social de aquel partido no era suficiente (cuatro años después de la guerra de las Malvinas), y tampoco ser cazado por un pícaro en la foto de un gol eterno como este, en su país, efectivamente, todavía debe justificar por qué no hizo más.
“La gente dice: ‘Oh, deberías haberle dado un puñetazo o haberlo sacado del partido’. Pero no entienden. Habría cometido un penalti y, posiblemente, me habrían expulsado”, señalaba Peter Shilton hace unos días en The Telegraph. “Yo iba a llegar al balón, por eso Maradona lo metió con el puño. Es tan simple como eso. Todos vieron la mano, excepto el árbitro y el juez de línea. Pero esto ha provocado que muchos, que no analizan la situación, hagan comentarios. No hay manera de ganar. Yo sé la verdad”, añadía resignado el exportero, cuya vida le ha llevado también a superar una adicción al juego que le costó más de un millón de euros.
Shilton era el capitán de Inglaterra aquel día, había ganado dos Copas de Europa con el Nottingham Forest y todavía hoy sigue siendo el jugador con más partidos con la selección (125). Sin embargo, después de una carrera que terminó a los 47 años, todo en él acaba antes o después en la Mano de Dios de Maradona y su complicada digestión durante 40 años.
Fuente: El País

