lunes, 27 de julio de 2026

La investigadora esquelense Heidi Hammond integra el equipo científico que descubrió restos de rinocerontes de unos 200 mil años de antigüedad en la Cova de les Teixoneres, en Cataluña. El hallazgo aporta nuevos conocimientos sobre la fauna del Pleistoceno y reafirma la destacada trayectoria internacional de la arqueóloga patagónica.

La arqueóloga esquelense Heidi Hammond volvió a ser protagonista de un importante avance científico internacional al integrar el equipo que descubrió restos de rinocerontes de aproximadamente 200.000 años de antigüedad en la Cova de les Teixoneres, un reconocido yacimiento arqueológico ubicado en la provincia de Barcelona, Cataluña.

El hallazgo aporta nueva información sobre la fauna que habitó Europa durante el Pleistoceno Medio y sobre la relación entre los grandes mamíferos, los neandertales y los grandes depredadores que compartían aquel territorio.

Para Hammond, el descubrimiento representa un nuevo capítulo dentro de una trayectoria científica desarrollada desde hace varios años en España, donde participa en proyectos de investigación de relevancia internacional vinculados a la arqueología y la paleontología.

Heidi Hammond y Leandro Zilio, son los únicos sudamericanos que integran el equipo de investigación que participó del hallazgo.

La campaña arqueológica realizada en la Cova de les Teixoneres, situada en el municipio de Moià (Cataluña), permitió recuperar numerosos restos fósiles pertenecientes a distintos animales prehistóricos. Entre ellos sobresalen los de rinocerontes, cuya antigüedad ronda los 200.000 años.

Según explicaron los investigadores, el sitio constituye uno de los yacimientos más importantes del sur de Europa para comprender cómo era la vida durante el Pleistoceno, una época en la que convivían especies como rinocerontes, caballos, ciervos, bisontes y grandes carnívoros, junto con grupos de neandertales.

Los restos hallados permiten conocer aspectos relacionados con la alimentación, el comportamiento y las condiciones ambientales de aquella época, además de reconstruir los ecosistemas que existían miles de generaciones antes de la aparición del ser humano moderno.

También, el equipo halló restos de un oso de las cavernas, de caballos y otra fauna extinta del cuaternario.

La Cova de les Teixoneres es considerada uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes de la Península Ibérica.Desde hace más de dos décadas, investigadores del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA) desarrollan allí campañas de excavación que han permitido recuperar herramientas de piedra, restos de fauna y evidencias de ocupaciones neandertales.

Uno de los aspectos más interesantes del sitio es que demuestra cómo la cueva fue utilizada alternativamente por grupos humanos y por grandes depredadores, como hienas y osos, ofreciendo una valiosa oportunidad para estudiar la interacción entre distintas especies durante el Pleistoceno.

Detrás de este importante hallazgo se encuentra también el trabajo de la arqueóloga esquelense Heidi Hammond, quien desde hace varios años desarrolla su carrera científica en España. Hammond nació y creció en Esquel, donde despertó desde muy joven su interés por la arqueología y el patrimonio natural de la Patagonia.

Posteriormente cursó la Licenciatura en Ciencias Antropológicas con orientación en Arqueología en la Universidad de Buenos Aires (UBA), formación que complementó con distintas investigaciones vinculadas al estudio de restos faunísticos y procesos de ocupación humana.

Su especialización la llevó a incorporarse a equipos de investigación europeos dedicados al análisis zooarqueológico y paleoecológico, disciplinas que estudian la relación entre las sociedades prehistóricas y los animales.

Desde hace aproximadamente una década, Hammond reside en España, donde desarrolla investigaciones en el IPHES-CERCA, uno de los centros científicos más prestigiosos de Europa en materia de evolución humana.

El descubrimiento fue presentado por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del IPHES-CERCA, quienes llevan adelante desde hace más de dos décadas las excavaciones en ese yacimiento.

Allí participa en proyectos internacionales que reúnen especialistas de distintas universidades y centros de investigación dedicados al estudio de los primeros pobladores europeos y de la fauna prehistórica.

Su trabajo se centra especialmente en el análisis de restos óseos recuperados durante excavaciones arqueológicas, permitiendo reconstruir aspectos relacionados con la alimentación, la caza y el aprovechamiento de los recursos por parte de las poblaciones prehistóricas.

La participación de Hammond en investigaciones de este nivel vuelve a poner en valor la presencia de profesionales formados en la Patagonia dentro de equipos científicos internacionales. Su trayectoria demuestra cómo la formación académica iniciada en Argentina puede proyectarse hacia algunos de los centros de investigación más importantes del mundo, contribuyendo al conocimiento de la evolución humana y de los ecosistemas del pasado.

Los restos de rinocerontes recuperados en la Cova de les Teixoneres representan mucho más que un hallazgo paleontológico. Cada fósil constituye una pieza del rompecabezas que permite reconstruir cómo era Europa hace 200.000 años, qué especies convivían en aquellos paisajes y cómo interactuaban con los grupos humanos que comenzaban a poblar el continente.

En ese desafío científico participa una investigadora nacida en Esquel, cuya labor forma parte de un equipo internacional que continúa escribiendo nuevas páginas sobre la historia más antigua de la humanidad.

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