El Gobierno nacional volvió a dejar en claro que no impulsará medidas de asistencia para quienes tienen dificultades para afrontar sus deudas. Tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, coincidieron en que se trata de un asunto que debe resolverse entre las entidades financieras y sus clientes, sin intervención del Estado.
Las definiciones llegaron luego de que se les consultara por el aumento de la morosidad registrado en el sistema financiero. Según datos difundidos por el Banco Central, la mora en los créditos al sector privado alcanzó los niveles más altos de los últimos años, reflejando las crecientes dificultades de muchas familias para cumplir con sus obligaciones.
Milei rechazó de plano la posibilidad de que el Estado asuma algún tipo de asistencia para los deudores y sostuvo que quienes tomaron un crédito lo hicieron por decisión propia.
“Si yo tengo un acuerdo con uno de los muchachos, uno privado, y por algún motivo una de las partes no está en condiciones de cumplir el acuerdo, ¿es correcto que yo le haga pagar a usted eso?”, planteó el Presidente.
Ante la consulta sobre si quienes se endeudan tienen responsabilidad en esa situación, respondió: “Obviamente. ¿Le pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo? No. Listo. Después decir que lo tiene que arreglar el Estado, es decir, pasarle la cuenta a todos los demás, me parece que no está bien.”
El mandatario también respaldó las refinanciaciones que comenzaron a ofrecer algunos bancos, aunque aclaró que forman parte de una negociación entre privados. “Es un problema entre privados. A mí me parece bárbaro. De hecho, nosotros fomentamos que refinancien.”
En la misma línea se expresó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien descartó que el Gobierno pueda intervenir para aliviar la situación de los deudores. “Es un tema entre privados, o sea, tampoco hay mucho en lo que nosotros podamos hacer.”
Sin embargo, el funcionario reveló que el Ejecutivo advirtió a varias entidades financieras sobre el riesgo de mantener tasas de interés muy elevadas en un contexto de escaso crecimiento de los salarios. “Le dijimos a más de un banco: ‘Escuchame, si estás prestando plata al 10% mensual y los sueldos crecen al 2%, lo más probable es que esta gente no te pague’.”
Las declaraciones del Presidente y del ministro de Economía llegan en un contexto de creciente deterioro de la economía de los hogares. Distintos informes muestran que el fuerte aumento del costo de vida, la pérdida de poder adquisitivo de amplios sectores y las elevadas tasas de interés empujaron a millones de familias a financiar gastos cotidianos con tarjetas de crédito y préstamos personales, incluso para la compra de alimentos y otros consumos básicos. El resultado es un incremento sostenido de la morosidad: según datos del Banco Central, el índice de mora de las familias llegó a casi el 14%, el nivel más alto de las últimas dos décadas, mientras que 5,8 millones de personas ya registran algún tipo de incumplimiento en sus deudas. El deterioro se concentra especialmente en los préstamos personales y las tarjetas de crédito, que representan casi tres cuartas partes de la cartera irregular.
