Fernanda Oporto, Romina Garay y Patricio Morán impulsaron en Esquel una residencia que busca ofrecer una mirada diferente sobre el cuidado de las personas mayores. El proyecto nació a partir de una experiencia familiar y propone combinar atención profesional, autonomía, actividades y acompañamiento en un entorno pensado para que los residentes se sientan como en su propia casa.
En Esquel nació una nueva propuesta destinada a acompañar una etapa de la vida que requiere cada vez más atención, dedicación y, sobre todo, una mirada que ponga en el centro a las personas.
Se trata de Las Lavandas, una residencia para adultos mayores impulsada por tres emprendedores de la ciudad; Fernanda Oporto, Romina Garay y Patricio Morán.
El proyecto busca ofrecer una alternativa diferente a los modelos tradicionales de residencia, con una premisa central: que quienes viven allí puedan mantener, dentro de sus posibilidades, su autonomía, sus rutinas, sus vínculos y una vida social activa.
La idea comenzó a tomar forma a partir de una experiencia que Fernanda, Romina y sus familias ya estaban atravesando. Durante más de dos años, habían organizado y sostenido un hogar familiar y autogestivo en el que vivían sus propias madres y, en el caso de Fernanda, también su abuela.
Esa experiencia cotidiana les permitió conocer de primera mano las necesidades que aparecen cuando una persona mayor requiere acompañamiento permanente. También les permitió descubrir que existía otra manera de pensar estos espacios.

Con el tiempo comenzaron a recibir consultas de otras familias que buscaban un lugar donde sus seres queridos pudieran estar cuidados, acompañados y, al mismo tiempo, mantener una buena calidad de vida.
Fue entonces cuando aquella experiencia familiar comenzó a convertirse en un proyecto abierto a la comunidad.
“Fuimos entre los tres notando la necesidad que hay en Esquel, en la ciudad, de un lugar así, donde puedan estar bien atendidos, cómodos, con una buena asistencia”, explicó Fernanda al presentar la iniciativa.
Uno de los principales objetivos de Las Lavandas es modificar la percepción tradicional que muchas veces existe sobre las residencias para adultos mayores. Sus responsables plantean que el lugar no debe ser entendido simplemente como un sitio donde una persona recibe cuidados, sino como un espacio donde pueda vivir con dignidad, seguridad y acompañamiento.
La propuesta contempla respetar los tiempos individuales y evitar rutinas excesivamente rígidas. Por ejemplo, la siesta no es obligatoria y las actividades se adaptan a las posibilidades de cada persona.

Una de las particularidades anunciadas es que no habrá horarios restringidos de visita, permitiendo que familiares y seres queridos puedan acercarse, compartir tiempo y formar parte de la vida cotidiana de los residentes.
Las Lavandas funciona en una vivienda ubicada en el sector de Valle de Nahuelpan, sobre la Ruta 259, a la altura del kilómetro 8,5, en el ingreso a Esquel. El espacio cuenta con aproximadamente 350 metros cuadrados cubiertos y está emplazado en un terreno de más de 3.000 metros cuadrados.
La infraestructura fue uno de los aspectos especialmente considerados por los emprendedores. La vivienda es amplia, luminosa y se encuentra adaptada para facilitar la circulación de personas mayores. Todo se desarrolla en planta baja y dispone de habitaciones, living-comedor, sala de estar, jardín de invierno y espacios exteriores.
El parque permitirá además desarrollar actividades al aire libre durante los meses en que las condiciones climáticas lo permitan. El entorno natural y las vistas hacia las montañas constituyen otro de los elementos que forman parte de la identidad del lugar.
Uno de sus ejes principales es preservar la autonomía y estimular las capacidades físicas y cognitivas de cada residente.
Para eso se conformó un equipo interdisciplinario integrado por cuidadoras tituladas, enfermeros, una psicóloga, un médico responsable, una profesora de Educación Física especializada en gerontología y una profesora de Chi Kung.
Entre las actividades previstas se encuentran estimulación cognitiva; actividad física adaptada; talleres de manualidades; propuestas recreativas; clases de Chi Kung; actividades de socialización; propuestas al aire libre.

La idea es que las actividades no sean iguales para todos, sino que se adapten a las capacidades y necesidades de cada residente.
“Lo que buscamos es, con estas diferentes actividades que ofrecemos,
la autonomía de la persona, que ellos puedan tener movilidad.
Las actividades siempre son adaptadas a sus posibilidades”
Uno de los aspectos sobre los que hacen especial hincapié los responsables de Las Lavandas es la necesidad de evitar el aislamiento. La propuesta surge también al observar que existen personas mayores que pasan buena parte del día solas en sus hogares.
La alternativa estará destinada a personas que no necesitan vivir permanentemente en la residencia, pero que pueden beneficiarse de concurrir durante algunas horas para realizar actividades, participar de talleres y compartir con otras personas.
La residencia contempla atención durante las 24 horas, con cuidadoras tituladas y seguimiento profesional. Cada habitación contará además con un sistema de llamados conectado a relojes utilizados por las cuidadoras, con el objetivo de responder rápidamente ante una necesidad.
El establecimiento tendrá también monitoreo mediante cámaras de seguridad durante las 24 horas. En cuanto a la atención médica, está previsto un seguimiento periódico y la confección y actualización de las historias clínicas de los residentes.
Antes del ingreso se realiza una evaluación de cada caso, que incluye entrevistas con las familias y posteriormente una admisión médica para conocer las necesidades particulares de la persona.
La propuesta también contempla una atención especial a la alimentación. Las Lavandas cuenta con un menú elaborado por una nutricionista y preparado por una empresa especializada en viandas. A esto se suman servicios como ropa de cama y toallas, lavandería y asistencia permanente.
El nacimiento de Las Lavandas también puede leerse dentro de una necesidad concreta de las ciudades; encontrar alternativas de cuidado para una población adulta mayor que requiere cada vez más propuestas específicas.
En este caso, tres emprendedores locales decidieron convertir una experiencia que comenzó en el ámbito familiar en una iniciativa destinada a otras familias. El contacto cotidiano con esa realidad les permitió identificar necesidades que luego trasladaron al diseño del nuevo espacio.
Para sus responsables, la decisión de buscar una residencia para un padre, una madre o un abuelo puede resultar emocionalmente difícil. Por eso, uno de los objetivos de Las Lavandas es acompañar también a las familias durante ese proceso.
“Sabemos lo que significa tomar la decisión, desde el amor, de buscar una mejor alternativa para mamá o papá. Nosotros también lo vivimos”, explicaron sus responsables. Esa experiencia personal es justamente la que pretenden transformar en una fortaleza del emprendimiento.
No solamente conocer las necesidades de una persona mayor, sino también comprender qué sienten sus hijos, nietos y familiares cuando llega el momento de buscar una alternativa de cuidado.
Más allá de la infraestructura y de los servicios, Las Lavandas propone una determinada manera de entender esta etapa de la vida. El desafío consiste en que el cuidado no implique necesariamente perder independencia.
Que una persona necesite asistencia no significa que deba dejar de decidir sobre sus tiempos, sus actividades o sus vínculos. Por eso, la autonomía, la estimulación y la socialización aparecen como tres pilares de la propuesta.
Con capacidad inicial para ocho residentes, Las Lavandas se incorpora a la oferta de espacios destinados a adultos mayores en Esquel con una propuesta que intenta diferenciarse desde el concepto de hogar, la atención personalizada y el vínculo permanente con las familias.
El proyecto de Fernanda Oporto, Romina Garay y Patricio Morán comenzó con una experiencia familiar y terminó convirtiéndose en un emprendimiento pensado para toda la comunidad.
