martes, 1 de septiembre de 2026

La prórroga de la concesión de Cerro Dragón, firmada en 2007 durante el gobierno de Mario Das Neves, quedó años después bajo fuertes sospechas y tuvo a Mario Cimadevilla entre sus principales denunciantes. En 2014, cuando una autodenuncia de British Petroleum (BP), socia de Pan American Energy, por presuntos pagos indebidos en Argentina volvió a poner el acuerdo bajo la lupa, el entonces senador nacional radical no dudó en apuntar contra el exgobernador: “Era un contrato que chorreaba corrupción”.

Según publicó MDZ el 31 de marzo de 2014, Cimadevilla reclamó explicaciones a Das Neves luego de que trascendiera que BP había realizado una presentación ante autoridades de Estados Unidos por presuntos sobornos vinculados con sus negocios en Argentina.

El senador radical recordó entonces que su partido había cuestionado desde un primer momento la renegociación del contrato de Cerro Dragón. “Nosotros dijimos en el 2007 que era un contrato que chorreaba corrupción”, aseguró Cimadevilla, quien puso el foco en las condiciones bajo las cuales el gobierno de Das Neves había acordado la extensión de la concesión petrolera.

Entre sus cuestionamientos, Cimadevilla apuntó contra la información que se había utilizado sobre las reservas existentes en el yacimiento. “Se decía que había reserva por ocho años y había reserva por cincuenta años”, sostuvo.

También cuestionó que la extensión se hubiera realizado sin una licitación y aseguró que el acuerdo no establecía obligaciones suficientes para la compañía. “No se establecía compromiso de inversión, se le garantizaba un precio sostén a las petroleras”, enumeró el entonces senador al describir las objeciones que el radicalismo mantenía sobre el contrato.

Para Cimadevilla, la información surgida a partir de la presentación de BP obligaba a Das Neves a dar explicaciones sobre lo ocurrido alrededor de aquella negociación. El radical consideraba que las sospechas que aparecían en 2014 reforzaban los cuestionamientos que la UCR había realizado siete años antes, cuando se aprobó la extensión de Cerro Dragón.

La denuncia colocaba nuevamente bajo discusión uno de los contratos petroleros más importantes firmados durante la gestión dasnevista y llevaba a Cimadevilla a recuperar una definición particularmente contundente sobre aquella negociación: “Era un contrato que chorreaba corrupción”.

 

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