sábado, 5 de septiembre de 2026
Yrigoyen asume el segundo mandato

“Ni pronunciamiento ni cuartelazos. ¡Ay de nosotros si el país hubiera de depender del humor o de la voluntad de los militares! ¡Y, ay también de ellos!”

Del diputado Correa en un mitin de la democracia progresista

 

La caída de la Bolsa de Nueva York en 1929 y la quiebra en cadena de los bancos más importantes de Europa fueron el anuncio de la Depresión que provocó el desmoronamiento del comercio y de la producción mundial y dejó a millones de trabajadores sin empleo. En un clima sombrío de pobreza y desocupación, los pueblos de las naciones en crisis fueron tentados por el totalitarismo.

“Desafortunado el gobierno que estaba en el poder durante el cataclismo, ya fuera de derecha, como el del presidente estadounidense Herbert Hoover (1928-1932), o de izquierda, como los gobiernos laboristas de Gran Bretaña y Australia. El cambio no fue siempre tan inmediato como en América latina, donde doce países conocieron un cambio de gobierno o de régimen en 1930-1931, diez de ellos a través de un golpe militar”, dice Hobsbawm en Historia del siglo XX.

La Argentina, donde el valor de las exportaciones pasó de 1.000 millones de dólares en 1928, a 335 millones en 1932, no fue una excepción a este cuadro. La presencia de un gobierno legítimo pero incapaz de revertir el deterioro impulsó el autoritarismo subyacente en la sociedad.

El segundo mandato

Antes de que se desencadenara la crisis, Hipólito Yrigoyen volvió a la presidencia en el apogeo de su popularidad y se aplicó en continuar la obra de reparación en lo social, político y económico emprendida en 1916-1922, sobre la base de un programa más claro y más audaz. En ese sentido, el tiempo no había pasado en vano. Ya estaba consagrado el sufragio universal y las libertades públicas funcionaban a pleno. Se trataba ahora de mejorar la estructura económica del país y de fortalecer una política exterior independiente, pacifista y americanista. La Argentina, que había crecido en los 20 comparativamente más que Estados Unidos, Australia y Canadá, debido al aumento casi ininterrumpido del comercio, estaba en condiciones de afrontar el futuro con optimismo.

El nuevo gobierno se proponía combatir el analfabetismo, ocuparse de la legislación obrera, impulsar los transportes del Estado y nacionalizar la explotación del petróleo. Pero tales proyectos tropezarían con los obstáculos existentes en el Congreso. Pudo, sí, intervenir en favor de los colonos agrícolas santafesinos en huelga y proponer la reforma de la ley de arrendamientos, sancionada en enero de 1930, además de solucionar los reclamos de los obreros marítimos y de obtener una ley para jubilados y pensionados bancarios.

La cuestión del petróleo se debatió en las Cámaras. El Ejecutivo quería nacionalizar este hidrocarburo de valor estratégico, porque “el país ha acumulado amargas experiencias en el manejo desordenado e imprevisor de las riquezas naturales que forman parte del patrimonio del Estado”. Radicales y socialistas independientes aprobaron en Diputados el monopolio estatal de la exploración, explotación y comercio del petróleo y de sus derivados. Pero en el Senado la ley fracasó: los conservadores del interior preferían que esa industria estuviera en manos privadas.

En relación a los grupos de presión y en especial a los capitalistas ingleses, el gobierno hizo gala de prudencia. Trató de conformarlos mediante un trato especial y dejó de lado las gestiones sobre rebaja de las tarifas ferroviarias, realizadas por Alvear. Los británicos, por su parte, apoyaron el plan de ferrocarriles estatales del Ejecutivos.

Los hombres fuertes del gabinete eran Elpidio González, ministro del Interior, quien manejaba los comités de Córdoba, y el doctor Horacio Oyhanarte, ministro de Relaciones Exteriores, dirigente de la provincia de Buenos Aires. David Rock ha señalado que en ese segundo mandato el partido estaba en manos de sectores medios: los estancieros que antaño formaban los cuadros dirigentes preferían el antipersonalismo”.

El despacho de Yrigoyen en la Casa Rosada se convirtió en una verdadera “amansadora” de pedigüeños que solicitaban trabajo. Se produjeron cambios en las designaciones de empleados del gobierno anterior. En esta situación se estaba al estallar la crisis de la economía mundial, cumplido un año de la nueva administración.

 

 

Texto de “La Argentina – Historias del País y de su gente” – María Sáenz Quesada

 

 

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