El primer atentado que se autoadjudicó la Triple A -primero denominada Acción Antiimperialista Argentina- fue una bomba colocada en el encendido del Renault 6 del senador radical Hipólito Solari Yrigoyen. El día anterior, en su oficina, había recibido un sobre que contenía un papel que sólo decía AAA. En ese momento no entendió qué significaba. El senador acababa de votar en contra de un proyecto de Ley de Asociaciones Gremiales, que favorecía la centralización de la recaudación de las obras sociales de cada sindicato, y multiplicaba las trabas para el funcionamiento de la oposición. Por su rechazo al proyecto de ley, Suns el dirigente justicialista y titular de la Unión Obrera Metalúrgica nos (UOM) Lorenzo Miguel, había calificado a Solari Yrigoyen 2011 como “el enemigo público número uno de la clase obrera organizada”. Los técnicos de la policía informaron que la bomba plástica era similar a las utilizadas por la OAS francesa. El senador sufrió quemaduras en las piernas. La vicepresidenta Isabel Perón y el ministro López Rega lo visitaron en la clínica cuando estuvo internado. Isabel le trajo flores y saludos de Perón. López Rega se mantuvo en silencio y a cierta distancia. “Pensé: estas cosas sólo ocurren en las películas de la mafia, cuando el capo asiste a los funerales de su víctima. Isabelita, como era Os habitual, estaba en las nubes. Al ver mi estado chistó y dijo:
¿Qué quieren estos desalmados? ¿Convertirnos en una segunda Cuba, en un Chile?”, recordó Solari Yrigoyen, treinta años después. Véase periódico El Mundo (España), 29 de enero de 2007.
Texto tomado de “López Rega, el peronismo y la Tripe A” – Marcelo Larraquy

