miércoles, 9 de septiembre de 2026

En plena sesión del Senado de 2018, Cristina Fernández de Kirchner le hizo a Gabriela Michetti una pregunta cuya respuesta ya conocía: quería que fuera la propia vicepresidenta quien admitiera públicamente que había votado en contra de la recuperación de YPF. La jugada tenía un objetivo claro: utilizar esa respuesta para marcar la contradicción de un gobierno de Mauricio Macri que se mostraba orgulloso del crecimiento de Vaca Muerta, pese a que el PRO había rechazado en el Congreso la recuperación de la petrolera estatal.

“Presidenta, ¿usted cómo votó la nacionalización de YPF?”, lanzó Cristina desde su banca.

Michetti respondió que había votado negativamente.

“Ah, la votó negativamente. Mire qué interesante, mire qué interesante”, contestó Cristina, antes de avanzar sobre el verdadero objetivo de la pregunta.

La expresidenta puso entonces el voto de Michetti y del PRO frente al discurso que por aquellos años sostenía el gobierno de Mauricio Macri sobre el crecimiento de Vaca Muerta.

El planteo apuntaba directamente al contrasentido que Cristina buscaba exponer: el gobierno de Cambiemos mostraba como uno de sus logros el crecimiento de la producción en Vaca Muerta y destacaba permanentemente el potencial del yacimiento, pero el PRO se había opuesto en 2012 a la recuperación del control estatal de YPF, la compañía que tendría un papel central en su desarrollo.

La escena ocurrió durante la sesión del 30 de mayo de 2018 en la que el Senado debatió el proyecto para limitar los aumentos de las tarifas de los servicios públicos. Cristina había regresado al Congreso meses antes como senadora de Unidad Ciudadana y Michetti, vicepresidenta de Mauricio Macri, conducía la Cámara alta.

La discusión energética le permitió a Cristina volver sobre la decisión tomada seis años antes por su propio gobierno. En abril de 2012 había enviado al Congreso el proyecto para expropiar el 51% de las acciones de YPF que estaban en manos de Repsol y recuperar el control estatal de la petrolera.

La iniciativa fue aprobada con un amplio respaldo parlamentario, aunque el PRO votó en contra. Michetti, que entonces era diputada nacional, estuvo entre quienes rechazaron el proyecto.

 

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