sábado, 12 de septiembre de 2026

Asimismo, la llegada de los colonos galeses al Valle 16 de Octubre tuvo un correlato -y hasta fue precedida-con la migración de numerosos pobladores chilenos, asentados en la zona, particularmente en los valles Nuevo (actualmente El Bolsón) y de los lagos Puelo, Epuyén y Cholila.

Estos inmigrantes llegaban desde el Norte, por los pasos del Neuquén, o bien por los pasos cercanos a Nahuel Huapi.

Una de las primeras informaciones sobre la presencia de circunstanciales pobladores procedentes de Chile en el Valle 16 de Octubre, la brinda el expedicionario británico George Musters, quien entre 1869 y 1870 acompañó a las tribus tehuelches de Orkeke y Casimiro en su travesía longitudinal por la Patagonia.

Al llegar al Valle de Esquel, los tehuelches acampan junto a una gran laguna, en cuyo extremo opuesto se encuentran instalados los primeros araucanos con los que tomarán contacto en esa travesía.

Estos araucanos respondían al cacique Quintuhual, quien, al decir de Musters “tenía consigo a un valdiviano o chilote, llamado Juan Antonio, que actuaba como intérprete”.

“Este hombrecito, que en un principio solía salir de lo que llamaba ‘su pago’ en las proximidades de Puerto Montt, llevando aguardiente para traficar con los indios, había acabado por quedarse entre ellos considerando que estaría mejor como pobre en las pampas y con los indios que como pobre también en las colonias. Naturalmente, hablaba el araucano, lengua generalizada en Valdivia, pero también estaba familiarizado con el español. (…) El chilote Juan Antonio nos hizo una visita a la tarde y nos dijo que hacía varios meses que la toldería se encontraba en ese lugar llamado Esquel-kaik”. Es también la primera referencia para la historia de este paraje del que años más tarde tomará su nombre la ciudad de Esquel.

Por otra parte, las anotaciones realizadas por el geógrafo Hans Steffen (contratado por Chile) en sus estudios preliminares de la zona cobran aquí gran significación para entender la realidad de estas migraciones y luego preguntarse los procesos y las motivaciones que la produjeron.

Al describir el Valle de El Bolsón, entonces Valle Nuevo, Steffen sostiene que está habitado desde hace años por varios colonos chilenos, “que han obtenido sus títulos de propiedad de las autoridades argentinas”. Esto último refuerza la impresión recabada por un cronista del diario La Nación de Buenos Aires cuando menciona que en los valles hay muchas poblaciones “y en los llamados Valle Nuevo (actualmente El Bolsón) y Valle Grande, éstas son exclusivamente chilenas y que al pasar el coronel Holdich, los pobladores chilenos le declararon que siempre acataban las órdenes de las autoridades argentinas, situadas en la Colonia 16 de Octubre”.

Algo similar ocurre en inmediaciones del Valle 16 de Octubre, donde pobladores de origen chileno solicitan permisos provisorios de ocupación a las autoridades del Territorio del Chubut.

Así lo expresa el gobernador Eugenio Tello en un extenso informe que eleva ante el Ministerio del Interior de la Nación, con fecha 4 de enero de 1896. Este informe recoge todas las novedades producidas durante una prolongada gira que el gobernador realizara por el interior del territorio bajo su mando.

Tello señala que “los padres de familia de los 103 ciudadanos chilenos que hay en el Departamento 16 de Octubre limítrofe a la Cordillera de los Andes, se me han presentado espontánea y libremente para pedirme permiso con el objeto de establecerse con cría de ganado mayor y menor en la Cordillera unos y otros en la pre y ante pre cordillera”. El gobernador sostiene que estos pobladores dieron garantías de que serían “guardianes del orden y de la integridad territorial argentina en toda eventualidad”.

El gobernador del Territorio transcribe luego el texto de la solicitud presentada por uno de los ciudadanos chilenos, Juan A. Muñoz.

La resolución favorable a esta solicitud se hace extensiva a otros 24 pobladores chilenos “que están situados separadamente, sin formar colonia, mezclados con argentinos y sujetos a las autoridades policiales que he nombrado”, afirma Tello

 

Fragmento del libro “Trevelin, un pueblo en los tiempos del molino”, de Jorge Fiori y Gustavo De Vera

 

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