
Con la llegada de las primeras familias en 1891, se inicia el proceso de construcción de sucesivas capillas que se adaptan y responden a los requerimientos de los nuevos contingentes de pobladores.
La primera de las capillas se ubicará en la margen Sur del río Corintos (Rhyfon), sobre la legua 9 que correspondía a Antonio Miguens, que era considerado un punto equidistante para la mayoría de los colonos. Junto a ella, se instalará el cementerio. Era una construcción rústica, levantada por los propios miembros de la congregación, paredes de palo a pique y techo de junco. Estacas que sostenían palos colocados horizontalmente constituían los bancos, pero ofrecían la ventaja sobre los modernos asientos de las iglesias, de que era imposible que algunos de los fieles, con más sueño que devoción, se quedaran dormidos sobre ellos.
Ventanas cubiertas por paño simple de bramante, piso de tierra apisonada y unos palos cruzados haciendo las veces de puerta completaban el cuadro.
Relata también Dalar Evans que durante los diez primeros años de la Colonia no hubo predicadores pero los colonos pagaron las visitas de dos de ellos: el primero del reverendo Phillips, de Harlech, quien tuvo a su cargo el primer Sermón Tradicional en 16 de Octubre en casa de Martín Underwood, en la primavera de 1891 y el bautizo allí mismo del primer niño nacido en la Colonia.
El segundo predicador fue John Lewis (Aberaman). Nacido en la Colonia del Chubut, Lewis había viajado a Gales para estudiar en el Colegio Metodista. De regreso a Chubut para visitar a sus padres, en 1895, se costeó su viaje a 16 de Octubre donde predicó tres domingos “muy aceptablemente”, según califica Dalar Evans.
Los inicios de la educación
En la misma y precaria capilla comenzó a funcionar también la primera escuela. Al comienzo, los niños recibían instrucción de un maestro galés, T. G Pritchard, contratado por los pobladores.
En el crudo invierno del ’96 una crecida del Corintos arrasó con esta primera capilla y con el cementerio.
Los pobladores construyen una segunda capilla en un predio donado por John D. Evans, en la Legua 15, unos 60 metros frente a la actual capilla Bethel de Trevelin, y cerca del río Percy. Igualmente construida en forma precaria, con troncos, pero esta vez amordazados a la forma tradicional de las cabañas, y techo de juncos, la nueva capilla presentaba algunas mejoras, como vidrios en sus ventanas, puerta con tablas aserradas a mano y piso de madera. Entre las mejoras, también había bancos de madera, aún sin respaldo, pero alguno de ellos recostados a las paredes. “Es obvio consignar que estos eran los bancos que se llenaban primero de ocupantes”.
Así como en la Colonia del Chubut, también aquí la capilla adquiere rápidamente su lugar preponderante como centro social de la colonia.
“Cabe señalar aquí que todo asunto de interés para la Iglesia, como los de interés general, fueron siempre sometidos a la consideración de la colectividad, ya sea en la Capilla misma, que era el centro social también, o en las reuniones convocadas al efecto. A veces suscitaban apasionadas discusiones en torno al problema a resolverse, pero la decisión final la daban los presentes, mediante el voto espontáneo, que consistía, la mayoría de las veces, en levantar la mano en señal de asentimiento. Esto era democracia en su manifestación más pura”.
¿Será esa práctica espontánea de expresar voluntades el antecedente directo del Plebiscito que tuvo lugar el 30 de abril de 1902 en la Escuela N° 18 y que contribuyó a la resolución del conflicto limítrofe con Chile?
Por supuesto, como en toda comunidad, hubo también situaciones llevadas al extremo:
“(Thomas Davies) fue quien más insistió sobre que la capilla sirviera como una agencia informal de control social y quienes se desviaban de las normas de la congregación eran denunciados públicamente y expulsados de la comunidad religiosa. Luego de acaecida su muerte, en 1907, esta práctica ya no tuvo tanta importancias”.
Con la llegada de nuevas familias hacia 1899, 1901 y 1902, migración producida por las grandes inundaciones en la Colonia del Chubut, los asentamientos en el Valle 16 de Octubre se extendieron hacia el Valle de Esquel, al Norte.
Estos nuevos vecinos quedaban más alejados del centro de la Colonia, por lo que pronto habrían de contar con su propia capilla.
Siendo lejos para mandar a sus hijos a la Escuela de la Colonia deciden construir en la legua de William Freeman un local para tal fin y que sirviera también de capilla.
Fragmento del libro “Trevelin, un pueblo en los tiempos del molino”, de Fiori y De Vera
