Después de más de dos décadas de anuncios, paralizaciones y promesas incumplidas, la doble trocha entre Trelew y Puerto Madryn está finalmente a las puertas de quedar terminada. Los trabajos se concentran actualmente en el acceso norte a Trelew, último sector pendiente de una obra que comenzó a proyectarse en 2005 y que terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de la desidia y las sospechas de corrupción en la obra pública de Chubut.
“En pocos meses vamos a estar finalizando la Ruta 3 entre Puerto Madryn y Trelew”, aseguró el gobernador Ignacio Torres, quien recordó que se trata de una obra que representa “más de 18 años de desidia y corrupción: se pagó cinco veces y nunca se terminó”.
La situación actual muestra que, esta vez, el final está cerca. Vialidad Nacional informó el viernes pasado que durante la semana avanzó la colocación de la capa de base negra y que el próximo paso será colocar la capa de rodamiento en el tramo restante, comprendido entre la zona del Dino y la rotonda de acceso norte a Trelew. También comenzaron trabajos para renovar la iluminación de los accesos norte de Trelew y Puerto Madryn.
El intendente Gerardo Merino confirmó que es prácticamente lo último que queda por ejecutar. “Ya se está por finalizar la doble trocha Trelew-Puerto Madryn, solo faltan detalles de la obra en el acceso a nuestra ciudad”, señaló.

El grueso del corredor ya había quedado habilitado durante la gestión de Torres. En octubre de 2025 se inauguró el tramo central y en febrero pasado se habilitó la nueva rotonda de acceso norte a Puerto Madryn. Ahora las máquinas avanzan sobre el extremo de Trelew.
El dato adquiere otra dimensión cuando se observa la historia de la obra. En enero de 2005, Mario Das Neves anunció que la doble trocha sería su “próxima obra trascendental”. La primera licitación llegó al año siguiente y fracasó. En 2007 volvió a licitarse y se calculaba que su ejecución demandaría aproximadamente dos años.
Pasaron más de veinte.
En el medio hubo contratos millonarios, empresas vinculadas a Lázaro Báez, sospechas de corrupción, una inauguración encabezada por Cristina Fernández de Kirchner cuando todavía faltaban kilómetros por construir y una sucesión de gobiernos que anunciaron, cada uno a su turno, que finalmente iban a terminarla.
Cuando Torres asumió la Gobernación, la obra estaba paralizada y para peor el presidente Javier Milei anunció el freno de la obra pública nacional. En 2024, Provincia acordó con Nación hacerse cargo de su finalización y posteriormente licitó los trabajos con una inversión superior a los $17.000 millones, financiados con recursos provinciales a partir del mecanismo de compensación de deudas con el Estado nacional.
Desde entonces los trabajos avanzaron hasta llegar al escenario actual.
“Esa querida doble trocha no solo se va a finalizar, sino que también será mejorada con la portada que merece Trelew”, afirmó ahora Torres al referirse a la intervención que se realiza en el acceso a la ciudad.
Si los trabajos continúan al ritmo actual, en pocos meses más se terminará cerrando una de las historias más largas y controvertidas de la obra pública chubutense. Una ruta que debía construirse en unos pocos años necesitó más de dos décadas, atravesó distintos gobiernos nacionales y provinciales y consumió recursos millonarios antes de llegar hasta estos últimos metros.
Detrás de esos metros que hoy faltan construir queda, sin embargo, otra historia: la de una obra que fue licitada una y otra vez, se pagó varias veces, quedó en manos de empresas cuestionadas y hasta fue inaugurada sin estar terminada.


