viernes, 20 de marzo de 2026

La decisión del intendente de Rawson, Damián Biss, de abandonar al Banco del Chubut como agente financiero del municipio marca un nuevo capítulo en el deterioro de su relación con el gobierno provincial y abre un escenario de fuerte incertidumbre para las finanzas municipales y para cientos de empleados.

El jefe comunal comunicó a las autoridades de la entidad provincial que a partir del mes próximo trasladará todas las operaciones del municipio al Banco Patagonia, incluyendo cuentas, créditos y el pago de haberes. La medida, de alto impacto político y administrativo, no solo profundiza la ruptura con la administración provincial, sino que además deja abiertos numerosos interrogantes sobre sus consecuencias concretas.

Un cambio de banco en medio de la asfixia financiera

La decisión se conoce en un contexto de extrema fragilidad económica del municipio. El mes pasado, con autorización del Concejo Deliberante, la gestión Biss tomó un crédito de 800 millones de pesos en el Banco Patagonia, a una tasa del 41,93 por ciento anual, supuestamente destinado al desarrollo del “Mercado de Productos del Mar”.

Sin embargo, esos fondos no habrían sido aplicados al destino anunciado originalmente, sino que fueron utilizados para completar el pago de salarios del mes pasado. De ser así, el endeudamiento aprobado para una obra específica terminó funcionando como salvataje de corto plazo para cubrir gastos corrientes, una maniobra que vuelve a exponer la delicada situación de caja del municipio.

Ese crédito implicará además, solo este año, un costo de 193.104.887,92 pesos en intereses. Es decir, un fuerte compromiso financiero que puede otorgar algo de oxígeno por apenas algunos meses, pero que no resuelve el problema de fondo.

Riesgo para los trabajadores municipales

El traslado de haberes al Banco Patagonia podría generar complicaciones directas para los empleados municipales, muchos de los cuales mantienen créditos personales, refinanciaciones y consumos con descuento de haberes en el Banco del Chubut. A eso se suma el uso extendido de la tarjeta 365, una herramienta de financiamiento cotidiana en buena parte de los comercios de la zona.

En ese marco, la salida del municipio de la entidad provincial podría activar medidas de resguardo por parte del banco oficial. Entre ellas, la baja de tarjetas, intimaciones a deudores y exigencias para regularizar compromisos asumidos bajo la modalidad de cobro automático sobre salarios acreditados en esa misma institución.

La principal preocupación pasa por lo que pueda ocurrir con los descuentos ya pactados y con la acreditación de los haberes. Si el municipio deja de depositar los sueldos en el Banco del Chubut, se alteraría el mecanismo con el que fueron estructurados muchos préstamos, dejando a los trabajadores en una situación de vulnerabilidad financiera con posibles consecuencias judiciales.

Dudas sobre la administración municipal

El cambio de agente financiero también vuelve a poner bajo la lupa el manejo administrativo de la gestión Biss. En Rawson persiste la desconfianza sobre la capacidad del Ejecutivo para cumplir en tiempo y forma con los compromisos asumidos, en especial con los descuentos que se practican sobre los salarios de los trabajadores.

En ese sentido, crece el temor de que, aun reteniendo esos montos de los haberes, el municipio no los deposite de manera inmediata en la entidad correspondiente, como ya habría ocurrido en otras oportunidades. De confirmarse ese esquema, la situación podría derivar en conflictos mayores para los municipales, que podrían ver afectados su historial crediticio y sus obligaciones financieras por demoras ajenas.

Más allá del costado económico, la salida del Banco del Chubut también tiene una lectura política inevitable. La medida exhibe una ruptura cada vez más profunda entre Biss y el gobierno provincial, en un momento en el que el intendente busca reposicionarse y proyectarse más allá de Rawson.

En ese marco, se rumorea que la intención de Biss es convertirse en candidato a gobernador por La Libertad Avanza, una aspiración que, aunque hoy parezca lejana, ayuda a explicar algunos de sus últimos movimientos políticos y financieros.

Lo concreto es que, una vez más, la gestión municipal parece apostar a soluciones transitorias, con alto costo y riesgo, para sortear una crisis que lejos está de resolverse. Mientras tanto, quienes quedan en el medio son los trabajadores municipales, atrapados entre la incertidumbre salarial, las deudas bancarias y una administración que sigue acumulando decisiones difíciles de justificar.

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