En el anuario KRAFT de 1913, ya figura el campo “LA AURORA”, de Mario Rozas Salazar, residente en Buenos Aires, pero los viejos pobladores recuerdan a Don Tomás Ostúa en dicho lugar. La razón es que por muchos años dirigió y administró el campo con el beneplácito de sus dueños. Don Tomás, argentino, oriundo de Burzaco, era hijo de vascos franceses y de niño estuvo 7 años pupilo en el Colegio San Carlos de Buenos Aires, donde adquirió una esmerada educación y aprendió artes y oficios. “En 1902, en este mismo Establecimiento de Artes y Oficios, ingresó como artesano aprendiz “un francesito”, Carlos Gardel. El edificio estaba ubicado en Yapeyú y la actual calle Don Bosco. Uno de sus compañeros fue Ceferino Namuncurá”.
Ostúa llegó en 1901 a Cabo Raso, en el trasporte Villarino, para trabajar en la estancia Berna. En el Anuario Kraft, de 1913, figura como Peluquería y Zapatería, de Ostúa, Trucco, Rodríguez.
Me contó su hija Mercedes que era diestro en el armado de zapatos. Por años cuidó el campo “La Aurora”, donde se radicó con su esposa Isabel Peña e hijos. Los hijos se relacionaron con los vecinos de los campos. Me contó Mercedes Ostúa, de una envidiable memoria, que eran de su misma edad, Adela Miche, Alcidia Cabrera, Martha Fischer y Enriqueta Schulze.
Se visitaban en los campos, y todo el viaje se realizaba a caballo, contentas y alegres de disfrutar de compañía.
En 1917, Mercedes fue a la escuela de Cabo Raso, donde el maestro era Manuel Ayllón, de una conocida familia de Rawson. Este maestro dejó un perdurable recuerdo, mostrando a los alumnos adelantos, al hacerles conocer el cine en la sala de la misma escuela, a oscuras sentados los alumnos, pasó unas filminas y les dijo: “ahora se encuentran en un cine de verdad, como en Buenos Aires” posibilitando ver a los niños del campo, esta novedad. También recordaba al maestro Barrera.
Don Tomás Ostúa, mientras vivió en el campo, alquilaba su buena casa de Cabo Raso a la Señora Ana de Olsen para dar pensión a los niños de los ganaderos de los alrededores que concurrían a la escuelita. En esos años eran aproximadamente 24 alumnos, a saber; cuatro hijos de Eduardo Miche, cuatro hijas de Juan Trucco, hijos de José María Elgorriaga, hijos de Ricardo Fischer y de don Juan Lacoste, dos Schulze, Federico y Anita, que se hospedaban en la casa del maestro Ayllón, y otros que no me saben decir, quizá hijos de empleados del Correo.
Una vez fallecido Rozas Salazar, lo sucede al frente del campo don Eduardo Rozas para ser vendido posteriormente a la familia Vales.
Desde ese entonces, LA AURORA es propiedad de la familia de Eduardo Vales e hijos.
Texto de “Pioneros de la Costa del Chubut” – Isabel Caminoa de Heinken

