martes, 13 de enero de 2026

Perteneciente al pueblo Pampa o Gennaken -tehuelche septentrional-, vivía con su tribu en las inmediaciones de San Javier y Guardia Mitre, al oeste de Viedma.

Por allí estuvieron misionando los protestantes Hunziker y Lett, por 1866, y gracias a la colaboración de éste y otros caciques, Hunziker compiló un vocabulario y fraserío puelche, el que luego fue publicado.

Conoció a George Ch. Musters en 1869 cuando en el valle de Henno (Genoa) se incorporó a la caravana de Casimiro Biguá que desde el Estrecho de Magallanes se dirigía a Carmen de Patagones. El marino y explorador inglés lo describió: “Este hombre era el mejor tehuelche que he tratado, excepto de Waki, tal vez. Era franco, honrado, sobrio y apto en todo sentido para el cargo de cacique; artista rápido y diestro en los trabajos indios, desde domar hasta fabricar una montura o un collar de plata.. .y era respetado por todos”. … “Era un hombre de figura guapa, de fisonomía agradable e inteligente que su carácter no desmentía. Nunca salía de su sobriedad; siempre (estaba) de buen humor y tranquilo. Pero se pudo comprobar su valentía decidida, al provocarlo en lucha. Era diestro en toda clase de trabajos manuales; siempre está ocupado en algo. Era generoso hasta el exceso, pronto a desprenderse de todo lo que se le pedía y también de lo que se le pidiera. Su gran debilidad era la afición al juego de apuestas que le empobreció”.

Según el explorador suizo Georges Claraz (1832 -1930), Sinchel tenía su “poblado o toldería” en San Gabriel, cerca del Fortín San Javier en el río Negro. Musters cuenta: “Esos tehuelches del norte, al mando de Hinchel, frecuentan usualmente la región situada entre el río Negro y el río Sengel, y una vez al año, allá por julio, visitan la colonia de Patagones donde por lo general se dejan estar poco, lo suficiente apenas para trocar sus pieles y sus plumas, y para que, al mismo tiempo, los jefes reciban sus porciones de yeguas, vacas, ponchos, yerba, tabaco, etc, concedidas por el gobierno de Buenos Aires”.

Una década después arribó a la zona Francisco P. Moreno: “Dos días después llegamos a Guardia Mitre (…). Allí tenía su residencia el viejo cacique Sinchel, uno de los últimos Pampas o Gennakenes. Poderoso en un tiempo, cuando yo lo encontré nuevamente, vivía a un paso de la miseria. Yo lo había conocido en sus tiempos de prosperidad, seis años antes, pero ya que las circunstancias habían cambiado, la adversidad o había agriado su carácter afable y cariñoso. Su elevada estatura su color caoba rojizo y su porte que recordaba a los jefes pieles rojas, lo hacía destacarse entre todos los demás indígenas, como sobreviviente típico de una raza en vías de extinguirse. Envuelto en su gran quillango de guanaco me hizo los honores de su toldo, con la soltura de un hombre civilizado.

Reconocía la superioridad del cristiano sobre el indio y no se le ocultaba el fatal destino que el segundo tenía reservado. Me dijo que en mi camino encontraría tolderías Gennakenes; en ellas sería bien recibido”.

Este tehuelche participaría luego en 1905 en una exposición de destreza en los Estados Unidos, junto con varios más.

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