sábado, 7 de marzo de 2026

En el primer intento invasor de los portugueses a Carmen de Patagones, en 1826, el bergantín de guerra imperial quedó varado en el río Negro. El comandante Lacarra avanzaba por la margen norte mientras que Fernando Alfaro, juez de paz y militar, lo hacía por el sur al frente de un puñado de hombres. Varios brasileños fueron tomados prisioneros y Lacarra autorizó a Alfaro a vigilar la conducta de los imperiales, quienes creyéndose alejados de la zona de peligro desembarcaron nuevamente, ocasión que Alfaro aprovechó para enfrentarlos y vencerlos.

Al año siguiente se produjo la invasión de 500 portugueses y en la refriega fue Alfaro quien intimó la rendición del adversario, pues sus buques se habían entregado. Según el viajero D’ Orbigny, en esos años Alfaro era “comerciante, y uno de los más ricos propietarios de Patagones, era uno de esos argentinos instruidos para quienes el francés y el inglés son igualmente familiares, así como nuestra literatura; gozaba de una gran consideración en Carmen de Patagones. Dueño de una estancia en la costa de Bahía San Blas”.

 

Textos de Luis B. Colombatto

 

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