sábado, 30 de agosto de 2025

Entre las razones que apuntalaban el optimismo sobre el devenir económico de la Colonia, además del fortalecimiento de las comunicaciones, del comercio con Patagones y Buenos Aires, y del desarrollo de la ganadería y la industria láctea, ocupaba un lugar central el creciente comercio con sus vecinos pampas y tehuelches. Esta auspiciosa perspectiva se ve reflejada claramente en las consideraciones vertidas en la correspondencia de los colonos: “Esperamos tener una excelente cosecha” proclamaba Hugh Hughes en carta a su hermana residente en Liverpool, pero aunque esto no suceda, aun podemos vivir del producto del ganado y del comercio con los indios. Como se observa, las esperanzas de Hughes no se reducían a obtener un buen resultado agrícola, sino que abarcaban otras posibilidades, como la ganadería y el comercio interétnico. Su favorable expectativa en este comercio sería lo que fundamentalmente lo animaría a invitar a su hermana, Mrs. Richards, para que viniese a instalarse en la Patagonia. En su carta Hughes le enfatizaba que la colonia era “un sitio de primera clase para comerciar con los indios”, por lo que le recomendaba que al venir no olvidase traer “abundantes mercaderías para comerciar con ellos; tales como tabaco, azúcar, arroz, harina de avena, mantas grandes, cobertores y camisas de franela de varios tipos”. También subrayaba las grandes oportunidades que tendrían en la Patagonia inmigrantes con oficios como zapatero, hilandero-tejedor y herrero.

Por su parte, Richard Jones Berwyn destacaba que en 1872 habían comenzado a mejorar las comunicaciones y, por consiguiente, el tráfico comercial. En el término de un año, esto es desde octubre de 1871 hasta el mismo mes de 1872, dos embarcaciones habían visitado la Colonia, registrando unas diez entradas en dicho término. En tanto que el aumento del comercio se veía reflejado en las mercaderías exportadas, las que hasta octubre de 1872 había alcanzando un valor de 2.000 £, es decir unos 10.000 $F. Berwyn agregaba que en la visita efectuada en dicho mes los dos veleros habían vendido sus cargas en menos de tres días: la de uno de ellos estaba compuesta por maderas y la del otro por mercaderías varias, compuestas mayoritariamente por licores. Dato que constituye un claro indicador del crecimiento que por entonces registraba la venta de alcohol a los indígenas. Que el licor no figurase entre los productos para el intercambio que Hughes le recomendara traer a su hermana, debe hallar su explicación en la oposición a la venta de bebidas alcohólicas a los indios, practicada por algunos miembros de la comunidad, hecho férreamente reprobado por los líderes religiosos de la Colonia y los promotores del movimiento en Gales. Entre estos se encontraba Michael Daniel Jones, el que, a la vez que alentaba a Thomas Benbow Phillips a trasladarse al Chubut para comerciar, lo prevenía contra tales prácticas:

“Si usted viaja hacia allí, permítame rogarle que no lleve licor para los indios. Los colonos lo han hecho, y resulta sin duda lucrativo. Pero esto terminará dañando a la colonia. Que los indios sean bien tratados, y conducidos por el camino de la virtud. El interés de la colonia es el interés de los indios”.

Por su parte, Michael D. Jones, en la carta por la que invitaba a Phillips a que fletase un barco e instalase una casa comercial en la colonia, le especificaba:

“Las mercaderías para vender son artículos de almacén, té, mate, café, azúcar, vajilla, piezas de cerámica, etc. A cambio, Ud. podría obtener manteca de muy buena calidad, queso (no tan bueno), quillangos, cueros, pieles. Sin duda que la harina se vendería bien en la colonia, pues no tienen un molino para moler el trigo apropiadamente. Se mezcla la harina con el salvado. Hay de 400 a 500 vacas lecheras en la colonia. La existencia de una casa de comercio es fundamental para la colonia, y ella debería proveer a los colonos con todo tipo de mercancías. [Falta en el original] deberían ser fabricados, y vendidos a los indios. Se han obtenido muchas ganancias con el comercio indígena, sin dudas miles de libras. El movimiento de emigración está ganando terreno tanto en este país como entre los galeses de los Estados Unidos, y el valle del Chupat estará lleno de emigrantes galeses antes que pase mucho tiempo”.

 

Fragmento del libro “Chupat-Camwy Patagonia”, de Marcelo Gavirati

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