domingo, 12 de abril de 2026

Así las cosas, el 29 de septiembre de 1917. comienza una huelga que duraría 51 días, convocada por los obreros que conformarán la Federación Obrera Petrolífera (FOP) a fines de ese año, con la exigencia de jornadas de 8 horas de trabajo y un aumento del 25 por ciento para quienes ganan menos de 4 pesos por día; y el 15 por ciento para quienes perciben más de 4 pesos diarios. Además, piden el pago de horas extras.

El petitorio es rechazado de plano por el ingeniero Leopoldo Sol, administrador del yacimiento desde 1911.

“La FOP convocó al paro y fue total, sin asistencia a los lugares de trabajo. Nos reuníamos en el pozo 2, a las 8 de la noche. Había mucho petróleo y agua. El administrador de entonces cortó la comunicación con Buenos Aires y no atendía a la comisión de huelga, presidida por Ayala. Teníamos una segunda comisión -por si encarcelaban a la primera- y nadie conocía a sus integrantes”.

La huelga se extiende incluso a los capataces y el gobierno de Yrigoyen responde enviando los acorazados Rivadavia y 9 de Julio hacia el pueblo, desembarcando cientos de marinos para proteger las instalaciones.

Unos 150 marinos descienden “a bayoneta calada en el Km. 3”, según recuerdan los protagonistas de la huelga.

Despiden a los huelguistas y les quitan sus viviendas. Los técnicos de la Marina intentan poner en marcha la producción, pero accidentalmente provocan destructivos incendios.

A la huelga se han plegado los obreros del ferrocarril, en solidaridad con los petroleros, por lo que los mecánicos y fogoneros de la Marina operan el tren a Sarmiento. También se suman los obreros de Astra.

 

Fragmento del libro “Crónicas del centenario”

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