martes, 20 de octubre de 2026

Matías Paredes y su hermano emprenden una travesía por Chubut con un objetivo que va mucho más allá del desafío deportivo; homenajear a Loreley, la niña de cuatro años que murió a causa de esta enfermedad en marzo de 2025, y ayudar a prevenir nuevos casos.

Hay viajes que se emprenden por una meta deportiva y otros que nacen de una historia que transforma para siempre la vida de una familia. El recorrido que Matías Paredes y su hermano realizarán en bicicleta desde Rawson hasta Epuyén pertenece a esta segunda categoría. Serán alrededor de 900 kilómetros atravesando Chubut, con el propósito de mantener vivo el recuerdo de Loreley, la hija de Matías que murió a los cuatro años por hidatidosis, y llevar un mensaje de prevención a cada lugar por el que pasen.

La iniciativa surgió después de una pérdida que marcó profundamente a la familia. Matías y su pareja, Micaela Lezcano, habían elegido la cordillera chubutense para construir su hogar y criar a sus hijos Lautaro, Lucía y Loreley. Llevaban una década viviendo en la región cuando una enfermedad que no conocían de cerca irrumpió en sus vidas y cambió su historia para siempre.

El 20 de marzo de 2025, Loreley murió a causa de la hidatidosis. Tenía apenas cuatro años. Desde entonces, hablar de esta enfermedad dejó de ser para ellos una cuestión lejana. Se convirtió en una manera de honrar a su hija y de intentar que otras familias conozcan los riesgos, sepan cómo prevenirla y puedan detectar a tiempo una infección.

La muerte de Loreley fue un golpe devastador para la familia. Pero, en medio del duelo, también tuvieron que afrontar otra preocupación por la salud de sus hijos. Después del fallecimiento de la pequeña, los integrantes de la familia se realizaron estudios médicos. Fue entonces cuando descubrieron que Lautaro también tenía dos quistes en el hígado.

Matías honra el recuerdo de su hija y también concientiza sobre la hidatidosis con su campaña.

El niño pudo ser intervenido quirúrgicamente y continúa bajo controles médicos. Micaela destacó públicamente el acompañamiento humano y profesional de los médicos que atendieron a su hijo durante ese proceso.

La experiencia les mostró de una manera dolorosa la importancia de conocer una enfermedad que puede permanecer silenciosa durante años. Según información del Ministerio de Salud de la Nación, las personas con hidatidosis pueden no presentar síntomas durante mucho tiempo, hasta que los quistes aumentan de tamaño y comienzan a producir manifestaciones que dependen de los órganos afectados.

La hidatidosis es una enfermedad parasitaria zoonótica causada por Echinococcus granulosus. Su transmisión está vinculada principalmente con los perros infectados, que eliminan los huevos del parásito a través de la materia fecal.

Estos huevos pueden contaminar el suelo, el agua, las verduras y otros elementos del ambiente. Las personas contraen la infección al ingerirlos accidentalmente, por ejemplo, mediante alimentos o agua contaminados o por una higiene insuficiente de las manos después del contacto con tierra o animales.

En el organismo humano, el parásito puede provocar la formación de quistes, principalmente en el hígado y los pulmones. Uno de los aspectos que vuelve especialmente importante la prevención es que la enfermedad puede desarrollarse durante mucho tiempo sin síntomas evidentes.

Matías y su hermano transitando la Ruta 25 rumbo a la cordillera chubutense.

La hidatidosis constituye un problema sanitario relevante en distintas zonas de la Patagonia, donde las condiciones de producción ganadera y la convivencia entre personas, perros y animales de campo forman parte de la vida cotidiana.

Por eso, las autoridades sanitarias insisten en que la prevención requiere acciones sostenidas y la participación de toda la comunidad. Entre las principales recomendaciones se encuentran desparasitar periódicamente a los perros siguiendo las indicaciones veterinarias, no alimentarlos con vísceras crudas, evitar que tengan acceso a los lugares de faena, lavarse las manos con agua y jabón, lavar cuidadosamente frutas y verduras y utilizar agua potable.

También es importante impedir que los perros ingresen a las huertas y garantizar una eliminación segura de las vísceras de los animales faenados. Son medidas sencillas, pero fundamentales para interrumpir el ciclo de transmisión del parásito.

La travesía de Matías y su hermano busca que la historia de Loreley llegue mucho más lejos que el entorno familiar. El recorrido de aproximadamente 900 kilómetros entre Rawson y Epuyén se propone convertir el esfuerzo físico en una herramienta de sensibilización sobre una enfermedad que necesita mayor conocimiento y prevención.

Cada tramo tendrá un significado especial. No se trata solamente de unir dos localidades en bicicleta, sino de aprovechar el recorrido para instalar una conversación necesaria sobre la hidatidosis, sus formas de transmisión y las acciones que pueden ayudar a evitar nuevos casos.

La familia quiere que el nombre de Loreley permanezca asociado a un mensaje que pueda ayudar a otros. Que su historia sirva para que alguien conozca la enfermedad, consulte ante una preocupación sanitaria o incorpore medidas de prevención en su hogar.

La iniciativa de los hermanos tiene, una dimensión comunitaria; llevar una historia personal a un terreno donde la información y la prevención pueden tener consecuencias concretas para la salud.

Matías y su hermano cruzarán toda la provincia de Chubut en bicicleta para mantener presente a Loreley y concientizar sobre la hidatidosis.

Para Matías y su hermano, los kilómetros que tienen por delante estarán atravesados por el recuerdo de la pequeña. La bicicleta será el medio para completar el recorrido, pero el sentido del viaje está en otra parte; en mantener presente a Loreley y transformar una experiencia dolorosa en un llamado a la conciencia.

Micaela expresó que la travesía es una promesa y un homenaje a su hija, además de una manera de convertir el dolor en un mensaje de prevención. La familia espera que el esfuerzo sirva para que otras personas conozcan la hidatidosis y puedan actuar antes de que la enfermedad provoque consecuencias graves.

La historia de Loreley también recuerda que detrás de cada problema sanitario hay personas, vínculos y familias que atraviesan situaciones difíciles. Hablar de prevención no es solamente difundir recomendaciones; es ayudar a que esa información llegue a tiempo.

Los 900 kilómetros entre Rawson y Epuyén serán, para Matías y su hermano, una forma de llevar ese mensaje por los caminos de la provincia. La travesía es por Loreley, por su memoria y por la esperanza de que su historia ayude a generar conciencia y prevenir otras pérdidas.

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