jueves, 8 de enero de 2026
Operarios del ferrocarril en la estación de Puerto Madryn

Ingresé en el ferrocarril cuando tenía catorce años. El hecho de tener una obligación laboral un poco más seria, yo iba a la mañana, volvía al mediodía para almorzar y de nuevo a la tarde a trabajar, eso era un cambio ya, porque antes siempre había trabajado en horario de menor, que era nada más que seis horas diarias; bueno, me tenían ocupado más tiempo, me dejaban menos tiempo libre, implicaba una vida encarada con más seriedad. Como no pude estudiar a nivel secundario, lo único que me quedaba era aprender un oficio… y me gustaba; no lo había elegido, mi papá un poco me llevó hacia eso, pero me gustaba el trabajo en el taller, me gustaba el trabajo en sí de la carpintería. En el taller había bastante gente, Antonio Bisotto era el capataz… estaba Micoff, Juan Popoff, Antonio Calefatto, Teodoro García, Bosant, Nicola Horbaty que ya trabajaba en la carpintería, porque él antes tenía la cuadrilla de reparación del muelle, pero en ese tiempo ya había ingre- sado a la carpintería y hacía reparación de vagones. También estaba Antonio Fernández que era carpintero; en la pinturería que estaba al lado de la carpintería estaba Raúl Salinas y estaba Hector Delucci de tapicero, y mi papá lógicamente. Había algunos peones como Rafael Calvo y Abnosio Relinqueo.

Lo principal que se hacía en la carpintería era la reparación de vagones, es decir cambiar los pisos, a los vagones cerrados cambiar tablas que se habrían roto, cambiar los tirantes; arreglar los vagones de pasajeros… había que hacer muchas reparaciones, por el movimiento sobre la vía, como era todo estructura de madera, se movía y sufría mucho. Muchas veces hacíamos inclusive series de ventanillas y reemplazábamos las ventanillas completas de los vagones de pasajeros o los portones corredizos de los vagones de carga. Me acuerdo que una vez hicimos una serie grande de portones; entraba el vagón en el taller y se cambiaba el portón que ya estaba hecho. Hicimos también una vez, una serie de casillas de locomotoras Baldwin; la locomotora Baldwin tenía una casilla toda de madera, en cambio la locomotora alemana Henchel era toda metálica.

Se hacían también muebles, por ejemplo, para la Administración, para las estaciones… cuando se construyeron las casas del barrio del ferrocarril, también se hacían los placares, las aberturas…

La madera venía toda del norte, de Bahía Blanca y Buenos Aires; para los pisos de los vagones se usaba madera dura, quebracho, quebracho blanco, curupay, incienzo. Para el recambio de estructura, de tirantería de los vagones (los vagones originales venían todos en roble) se usaba el incienzo, que era una madera dura nacional, porque roble no había acá; el tablonado, el machimbrado de los costados se hacía en pino, pino paraná; y para trabajos de mueble, había cedro, y me acuerdo que había una remesa de nogal tucumano, que era una madera muy linda, pero eso se usaba para muebles de oficina, para las casas.

Había un depósito de madera que era impresionante… el capital que había ahí nada más que en madera era algo impresionante… Quedaba a una distancia de unos trescientos metros del taller, y cuan- do teníamos que ir a buscar material, íbamos con una zorra, cargábamos la madera y la llevábamos a la carpintería. Mientras yo estuve trabajando, nunca hubo incendios; había bastante seguridad, la carpintería la habían reformado, todas las paredes eran de material, los espacios eran amplios, se limpiaba mucho… esos accidentes prácticamente no podían suceder

 

Texto de “Los Ferroviarios que perdimos el tren”

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