Desde su instalación el gobierno radical hizo hincapié en la necesidad de planificar la economía. “No podemos hacer política, social y económica en la república si el desarrollo del país no se hace armónicamente y quedan vastos sectores de la nación rezagados y postergados”, dijo Illia en el curso de una visita a la provincia de Salta, en el verano de 1966. Señaló asimismo que, en el Plan Nacional de Desarrollo ya presentado, se daba importancia básica a la infraestructura económica, en particular al área energética, así como al acero, la petroquímica y el caucho, y la transformación de los métodos de cultivo. Pero además debía cuidarse al ciudadano en la educación, para la que se destinaba el 24% del presupuesto, así como en la salud y en el clima social. Y continuó diciendo: “Poco hemos utilizado nosotros la propaganda en el país. La libertad de información total que existe en la Argentina ha sido más bien empleada permanentemente para combatirnos de manera constante y contumaz”.
Ambas afirmaciones eran ciertas. El gobierno llevaba adelante su obra, desdeñaba la propaganda y el reconocimiento era casi nulo.
Autoridades económicas
Un equipo pequeño y homogéneo, de probada seriedad profesional y honestidad personal tomaba las decisiones económicas.
El primer titular de Economía, el doctor en Ciencias Económicas Eugenio Blanco, sin filiación partidaria, falleció a los pocos meses. Lo sucedió el abogado Juan Carlos Pugliese, del sector balbinista. Félix Elizalde, que presidió el Banco Central a los 39 años y permaneció en el cargo los 987 días de ese gobierno, dice al respecto: “En el Gobierno de Illia se llegaba a los altos cargos a través de un partido político. Ni Blanco ni Pugliese podrían haber dicho que la política era ‘la de ellos. La UCRP siempre ha tenido una comisión de asuntos económicos. Cuando asumió Illia, tomó como altos funcionarios a todos los miembros de la comisión (Roque Carranza, Carlos García Tudero, Alfredo Concepción, Bernardo Grinspun y Germán López). La política se trazó al principio y a lo largo de los tres años se aplicó la misma política; con los mismos funcionarios; lo único que hubo fue un cambio de firma, en lugar de Blanco entró Pugliese”.
Según García Tudero, “Félix Elizalde y Roque Carranza eran las cabezas del equipo (…). Illia estaba muy interesado en economía. Todos los domingos el equipo económico se reunía con el presidente en Olivos. Luego todos íbamos a comer afuera, porque en la residencia presidencial la comida era muy austera”.
Con referencia a los nombramientos en cargos especializados, dice Horacio Jaunarena: “Raúl Borrás fue subsecretario de Agricultura en la presidencia de Illia. Era el hombre político que debía ayudar al ingeniero agrónomo Walter Kugler, un verdadero sabio que había sido director del INTA, pero nada conocía de política”
Fragmento del libro “1966, de Illia a Onganía”, María Sáez Quesada

