viernes, 10 de abril de 2026

Con resultados alentadores en ambas localidades, Chubut comienza a proyectar un nuevo escenario para su producción agrícola.

Ensayos realizados en 19 localidades patagónicas, incluyendo puntos clave de Chubut como Trevelin, El Hoyo, Gaiman y Trelew, arrojaron resultados que abren una nueva perspectiva para la producción agrícola en la región.

Se trata de híbridos de maíz desarrollados para climas fríos —similares a los de Siberia— que lograron alcanzar madurez antes de las heladas, un aspecto clave para su viabilidad en el sur argentino.

Los resultados no solo sorprendieron a los investigadores, sino también a productores locales que comenzaron a visualizar un cambio estructural en la forma de producir en la Patagonia.

Expertos en la materia indican que la clave es producir “grano en origen” y dejar de depender de fletes desde la Pampa Húmeda.

Dentro del mapa de ensayos, las localidades de la cordillera chubutense mostraron desempeños destacados. En zonas como El Hoyo y Trevelin, los materiales ultraprecoces lograron un desarrollo óptimo, con grano seco a tiempo y plantas bien formadas.

“En la zona de la cordillera, como en El Hoyo y Trevelin, los resultados con los ultraprecoces fueron espectaculares, con plantas muy bien desarrolladas y grano seco a tiempo”, destacó Patrice Laboulet, de la semillera francesa Laboulet Semences, que en la Argentina había trabajado con especialidades hasta 2015 y, en la última década, desarrolló maíces para lugares como Siberia y Finlandia.

En tanto, en áreas del valle como Gaiman y Trelew, los cultivos también respondieron de manera positiva, incluso en condiciones con desafíos productivos como el control de malezas. Estos resultados posicionan a Chubut no solo como parte del ensayo, sino como uno de los territorios donde el potencial productivo comienza a materializarse con mayor claridad.

Los resultados sorprendieron: maíces ultraprecoces que podrían cambiar la base alimentaria de la ganadería patagónica.

Uno de los aspectos más relevantes de este avance es la posibilidad de producir grano en origen, reduciendo la histórica dependencia de insumos provenientes de la región pampeana. Esto representa un impacto directo en los costos de la actividad ganadera, especialmente en una región donde el traslado de alimentos encarece la producción.

Además, estos maíces —de ciclos cortos y alta tolerancia al frío— permiten pensar en esquemas productivos más eficientes, incluso con la posibilidad de implementar doble cultivo en una misma temporada, algo hasta ahora poco explorado en la región.

El desarrollo genético de estos híbridos tiene origen en regiones como Siberia, donde el maíz tampoco era una opción productiva hasta hace algunos años.

La adaptación de estas variedades a climas extremos permitió trasladar esa experiencia a la Patagonia, donde las condiciones de frío, heladas tempranas y ciclos cortos representan desafíos similares.

Este vínculo internacional no solo aporta tecnología, sino también una nueva mirada sobre lo que es posible producir en territorios históricamente considerados marginales para la agricultura.

Con ciclos de menos de 100 días, estos maíces buscan reducir la dependencia de granos traídos desde la Pampa Húmeda.

El avance de estos ensayos marca un punto de inflexión. Si bien los híbridos no buscan competir con los rendimientos de la zona núcleo, sí apuntan a expandir la frontera agrícola hacia regiones donde antes no era viable cultivar maíz.

En este escenario, Chubut aparece como una de las provincias con mayor proyección, tanto por sus condiciones naturales como por la respuesta positiva observada en distintas localidades. El desarrollo del maíz en la región no solo abre oportunidades agrícolas, sino que también puede fortalecer la ganadería, generar empleo y diversificar la matriz productiva.

Lo que hasta hace poco era una hipótesis, hoy comienza a respaldarse con datos concretos. Los ensayos, el trabajo conjunto con productores y la adaptación de nuevas tecnologías configuran un escenario donde la Patagonia —y especialmente Chubut— empieza a escribir una nueva etapa.

Desde la cordillera hasta los valles, el maíz deja de ser una excepción para convertirse en una posibilidad real. Y en ese proceso, las localidades chubutenses ya no son espectadoras: empiezan a ser protagonistas.

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