domingo, 16 de agosto de 2026
Detalle de toldo de invierno. Todo Colección Vignati

Los combates que se narran a continuación corresponden a los tres últimos de la Campaña del Desierto. Los dos más conocidos, Apeleg y Genoa, en la abundante bibliografía que los aborda generalmente se los confunde, describiéndolos como si fueran uno sólo, o bien se cataloga al de Apeleg como “el último”, cuando en realidad fue el penúltimo.

En cuanto al combate del Senguer, el anteúltimo, fue abordado de forma superficial en contadas ocasiones. Finalmente, la información sobre la toma de prisioneros en el valle de Choiquenilahue es inédita.

Luego de Apeleg: toma de prisioneros en Choiquenilahue

Según diversos testimonios, por ejemplo el de la mujer manzanera del baqueano Torres y una hija del cacique tehuelche Maniqueque, tras el combate, unos 60 indígenas que en un principio se libraron de ser tomados prisioneros, se trasladaron al valle Choiquenilahue siguiendo el curso del arroyo Apeleg. En dicho valle fueron apresados por una partida de soldados y conducidos a pie hasta Valcheta, situado al sureste de Río Negro.

Décadas más tarde, el manzanero Félix Manquel, quien conoció a la viuda de Torres, le narró al Dr. Enrique Perea lo suce- dido en Choiquenilahue. Según su testimonio, Torres convenció a los indígenas para que se entregaran sin pelear:

“Ese… a mí me esplicó un poco la vieja, la mujer de tenía José Torre. La vieja me esplicó una vuelta que ello estaban en el mismo Ap’lé, ahí aonde hay una estancia… no sé si lo conoce… la estancia Platel dice ella. Dice él… entre aonde junta el arroyo de l’Ap’lé el Senguer, en la confluencia (nota: Choiquenilahue) ahí dice que lo agarraron; y áhi andaba este el lenguaraz, Torre, cuando se conocieron; entonce ella era ya muchacha joven, tenía como dieciséi o diecisiete años dice, y se acomodó con ésa; y aprendió hablar en castilla y Torre ya sabía hablar en castilla, entonces no hicieron muerte ninguno y lo arriaron nomá, lo llevaron pa’Trelew […] Ah? No, lo consejaban que no pieliaran más, que lo paisano que había mucho huinca ya no lo podían má peliar… que se entregaran mejor, hizo entregar mucha familia ese Torre. Mucha familia.” (Perea, 1989)

Asimismo, algunas evidencias materiales, como cráneos humanos, puntas de lanzas de metal, sables o facones de los soldados encontrados en la zona por los pobladores de la región, parecen indicar que sucedieron algunos enfrentamientos meno- res que bien pudieron suceder durante batidas del ejército en busca de fugitivos.

Combate del Senguer o la Vanguardia ” (enero 1884, inmediaciones del Lago Fontana)

En 1883 el General Lorenzo Vintter, Gobernador de la Patagonia, (los Territorios Nacionales de Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz recién serían creados en 1884) le encomendó al Coronel Lino Roa que explorara la zona comprendida entre Valcheta (Río Negro), los ríos Chubut y Senguer y la Cordillera de los Andes. A su vez, la expedición debería someter a las tribus que aún se resistían a acatar la autoridad del Gobierno de la Argentina.

Con 100 hombres de tropa y 38 indígenas amigos, Roa inició la marcha el 21 de noviembre de 1883. Al alcanzar el río Chubut, dispuso dar descanso a hombres y animales. Durante esos días apresaron a unos indígenas, por lo que supo que la gente de Inacayal se encontraba entre Apeleg y el río Senguer; es decir que continuaban en la misma zona donde habían sido derrotados en la batalla de Apeleg.

El 30 de diciembre de 1883 las tropas arribaron a Choiquenilahue; al día siguiente remontaron el curso del río Senguer en dirección a la cordillera. El 1 de enero de 1884, en inmediaciones del lago Fontana, donde nace el río Senguer, di- visaron señales de humo. Eran los manzaneros que habían divisado a las tropas y se lo comunicaban por medio de fogatas, las que pronto se repitieron a lo largo de la cordillera. Roa avanzó hacia el lugar donde avistó el primer fuego, y al llegar a una quebrada del río Senguer fue atacado por numerosos indígenas que se dividieron en varios grupos, a los que lograron rechazar tras un reñido combate. En el campo de batalla quedaron cuatro manzaneros muertos y quince heridos. El Ejército, según sus propios partes, tuvo dos soldados heridos. Sin embargo, cabe suponer que en realidad tuvieron más heridos, ya que los manzaneros estaban provistos de armas de fuego. Al mismo tiempo, otra columna al mando del Capitán Peñinory, que se dirigía hacia la naciente del río Senguer, fue atacada por 60 indígenas. De inmediato, el Coronel Roa envió en auxilio al Sargento Mayor Linares (Linares era un indígena que actuaba para el ejército al mando de 70 aborígenes) al frente de 30 hombres; por lo que los atacantes huyeron. Después del combate, Roa convocó a sus jefes y dispusieron emprender la retirada. Según se alega en los partes militares, emprendieron la retirada porque sus caballos estaban cansados y los víveres se les acababan; en cambio, los guerreros de Inacayal poseían excelentes caballos y se encontraban bien posicionados para el combate. Los manzaneros observaron la retirada de las tropas desde lo alto de los cerros, sin llegar a atacarlos. El 25 de enero Roa llegó al curso medio del río Chubut.

En este último combate participó un civil, Lord William Andrew, un abogado de nacionalidad inglesa. El Coronel Lino Roa quedó muy satisfecho con su desempeño, ya que el inglés abatió a tiros a varios indígenas. Este combate es uno de los menos conocidos, y puede que la explicación sea muy simple: fue silenciado porque los soldados fueron derrotados. A diferencia del combate de Apeleg en que los aborígenes fueron atacados mientras descansaban en los toldos, en este caso los indígenas estaban esperando enfrentarse con las tropas.

 

Libro “La colonización del oeste de la Patagonia central”, de Alejandro Aguado.

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