miércoles, 11 de marzo de 2026

En La Habana, un grupo de cinco jóvenes asistían a un acto de magia. Habían concurrido a la “Meca’ de la revolución continental, como decía John William Cooke, el cesado delegado de Juan Domingo Perón, invitados por el comandante Ernesto Guevara. El Che, cómodamente sentado en su despacho de presidente del Banco Central de Cuba, disertó durante la noche del lunes 4 de enero sobre cómo había que hacer la revolución en la Argentina.  El escritor y periodista Osvaldo Bayer era, en ese momento, el secretario general del Sindicato de Prensa de la Argentina y, también, uno de los cinco muchachos que escuchaban al jefe revolucionario.

El encuentro lo contó infinidad de veces años más tarde, pero en un reportaje realizado el 10 de febrero de 2009, Bayer identifica a los presentes: “Estaban Sara Gallardo (muerta tan joven), el secretario general de los canillitas, una delegada de los textiles, un delegado de los metalúrgicos, y yo, como secretario general del Sindicato de Prensa. Invitaron a cuatro sindicalistas”. Más adelante relata que también asistió, porque se coló, Susana “Piri” Lugones, la pareja de Rodolfo Walsh. Ella no había sido invitada, y su participación en la reunión le costó a Bayer un dolor de cabeza. En el caso de la reconocida escritora Sara Gallardo Drago Mitre, ella fue a Cuba “con curiosidad y prevención” para conocer lo que sucedía y volvió “muy decepcionada”. Podría decirse que su viaje a La Habana estuvo enmarcado en el clima de entusiasmo que generaba la revolución castrista, y “nunca quiso mencionarlo ni siquiera en la intimidad”. La visa cubana se la consiguió el poeta Juan Gelman (a) “Pedro”, integrante de tres bandas terroristas sucesivas: FAR, Montoneros y M-17 (Montoneros 17 de Octubre).

 

Fragmento del libro “Fue Cuba”, de Juan Bautista Yofre

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