En plena etapa de retroceso económico provincial marcada por la caída de la producción petrolera, la merma en la coparticipación y la salida de YPF tras más de un siglo de presencia en la provincia, el presidente de la Federación Empresaria Chubutense, Carlos Lorenzo, lanzó una definición que apunta al corazón del debate productivo: bajo el suelo chubutense podría haber recursos minerales equivalentes a “dos Vaca Muerta”.
La comparación con Vaca Muerta no es retórica. Para Lorenzo, mientras el país concentra inversiones y desarrollo en el yacimiento neuquino, Chubut mantiene sin explotar un potencial minero que, en términos de valor económico, podría modificar de raíz su matriz productiva.
EL CONTRASTE CON EL MODELO NEUQUINO
Vaca Muerta abarca cerca de 30 millones de hectáreas entre Neuquén, Río Negro y Mendoza, con reservas valuadas en cifras que superan el billón de dólares entre petróleo y gas. Allí se concentraron inversiones, infraestructura y políticas públicas que redefinieron el mapa energético nacional.
“YPF se fue a Vaca Muerta”, remarcó Lorenzo, señalando que la empresa insignia del país dejó atrás la provincia donde nació para volcar su estrategia al desarrollo no convencional. Para el dirigente empresario, ese movimiento simboliza el cambio de ciclo que afecta a Chubut: menor producción, menos ingresos y mayor presión sobre las cuentas públicas.
A ese cuadro se suma la caída del consumo interno —producto de la política antiinflacionaria— y, en consecuencia, una baja en la coparticipación. “El Estado tiene muchas obligaciones, pero hoy tiene muchas menos posibilidades de atenderlas”, advirtió.
10 MIL HECTÁREAS Y US$ 60.000 MILLONES
El núcleo de la comparación que trazó Lorenzo se apoya en datos concretos. Según indicó, en apenas 10.000 hectáreas de la provincia existiría un yacimiento con 770 millones de onzas de plata.
Con una cotización cercana a los 80 dólares por onza, el valor potencial rondaría los 60.000 millones de dólares. “Sesenta mil millones enterrados en diez mil hectáreas”, subrayó.
A partir de esa relación, el dirigente proyectó el razonamiento: si se considerara una porción mayor del territorio provincial con potencial minero, Chubut podría albergar “dos Vaca Muerta” en términos de riqueza.
“En vez de subir la escalera con los dos pies, estamos subiendo con uno solo”, graficó. Y lanzó una frase que resume su postura: “Llueve sopa y estamos con el tenedor en la mano”.
ESTRUCTURA EMPRESARIA Y LÍMITES DEL CRECIMIENTO
Lorenzo también aportó un dato estructural sobre la economía provincial. En Chubut tributan alrededor de 9.500 empresas en Ingresos Brutos. Más del 90% tiene menos de diez empleados, es decir, son pymes o micropymes.
Ese entramado, junto al empleo público, explica la mayor parte del movimiento económico provincial. Pero en un escenario de retracción, ese tejido productivo muestra límites estructurales.
“Necesitamos más”, sostuvo. Si bien reconoció que hay cierres y aperturas de comercios en distintas ciudades, consideró que la dinámica actual no alcanza para generar un salto de escala en empleo y actividad.
UN DEBATE ABIERTO
El planteo del titular de la Federación Empresaria Chubutense reabre un debate sensible en la provincia: el desarrollo de la minería metalífera como alternativa ante la declinación petrolera.
Sin fijar una posición política concreta sobre el modelo, Lorenzo dejó planteada la pregunta de fondo: si el territorio provincial concentra recursos de magnitud comparable a los grandes desarrollos energéticos del país, ¿puede Chubut seguir postergando la discusión?
En un escenario de menores ingresos, restricciones fiscales y pérdida de peso en el mapa energético nacional, la comparación con Vaca Muerta no es sólo una metáfora. Es, según el dirigente empresario, una advertencia sobre el costo de no definir una estrategia productiva de largo plazo.

