El obispo de Comodoro Rivadavia, Jorge Luis Wagner, expresó su preocupación por las modificaciones a la Ley de Glaciares que se debate en el Congreso, y alertó sobre los posibles impactos ambientales, especialmente en relación al uso y preservación del agua.
Las declaraciones se enmarcan en un comunicado firmado por las diócesis de la región patagónica, donde la Iglesia advierte sobre los riesgos que podrían implicar ciertos proyectos vinculados a la actividad minera en zonas sensibles. Wagner aclaró que la postura no es de rechazo al desarrollo económico, pero sí pone el foco en “cómo se implementa” ese progreso.
“El recurso del agua es fundamental, vale oro”, sostuvo el obispo, al remarcar que muchos emprendimientos mineros requieren un uso intensivo de este recurso. En ese sentido, advirtió sobre antecedentes de contaminación en otras regiones que dejaron a comunidades “sin acceso al agua y totalmente desamparadas”.
Wagner también vinculó la problemática con el contexto del cambio climático, señalando que la disminución de nevadas y las restricciones en el suministro hídrico evidencian la creciente fragilidad del recurso. “Ya lo vemos en nuestra propia ciudad, con cortes y limitaciones en el servicio”, indicó.
Uno de los puntos más críticos del pronunciamiento apunta a la falta de transparencia en los procesos de evaluación de los proyectos. Según el obispo, “no siempre las audiencias públicas han sido claras ni participativas”, y denunció situaciones en las que ciudadanos no pudieron ingresar o expresarse, e incluso casos de amedrentamiento.
“Está en juego la participación democrática”, advirtió, al cuestionar que en algunos ámbitos institucionales, tanto en Diputados como en el Senado, “se han pasado por alto instancias clave de control”.
Asimismo, Wagner puso el acento en los estándares ambientales aplicados por las empresas. Señaló que muchas firmas internacionales no utilizan en el país los mismos criterios que en sus lugares de origen, donde las regulaciones son más estrictas. “Hay formas de hacer minería sustentable, pero eso tiene costos, y muchas veces la rentabilidad termina imponiéndose”, sostuvo.
Finalmente, el obispo llamó a reflexionar sobre el impacto a largo plazo de estas decisiones. “Las provincias necesitan recursos, eso es cierto, pero no podemos hipotecar el futuro de nuestras comunidades”, concluyó.

