El deterioro de la situación financiera de las familias argentinas continúa profundizándose. La mora en el pago de préstamos alcanzó niveles récord y ya afecta a 5,8 millones de personas, mientras que 1,3 millones acumulan deudas impagas tanto en bancos como en entidades no financieras, como billeteras virtuales y fintech. El fenómeno refleja un creciente sobreendeudamiento y enciende alarmas sobre el impacto que tendrá en el consumo y en la economía.
De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Equilibra, la mora del crédito al sector privado pasó del 2% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de 2026, quintuplicándose en apenas 18 meses. En total, de los 20,7 millones de argentinos que mantienen algún tipo de crédito formal, el 28% registra atrasos en sus pagos.
Uno de los datos más preocupantes es el crecimiento de la denominada “doble deuda”. Se trata de personas que, tras agotar el financiamiento bancario, recurrieron a préstamos de billeteras virtuales, financieras o tarjetas de comercios y hoy no logran cumplir con ninguna de esas obligaciones. Ese universo ya alcanza a 1,3 millones de argentinos.
La situación resulta todavía más crítica entre quienes solo tienen acceso al crédito no bancario. Según el estudio, el 54% de los clientes que dependen exclusivamente de fintech y otras entidades financieras no bancarias se encuentra en mora. En otras palabras, más de uno de cada dos deudores de ese segmento no puede afrontar sus compromisos.
Los jóvenes aparecen entre los sectores más golpeados. Apenas cuatro de cada diez personas de entre 18 y 29 años acceden al crédito formal y, entre quienes lo obtienen, casi el 40% presenta atrasos en los pagos. Cuando el financiamiento proviene exclusivamente de entidades no bancarias, el nivel de mora asciende al 50%, reflejando las dificultades que enfrenta ese grupo para ingresar al sistema financiero tradicional.
Los especialistas atribuyen este escenario a un “endeudamiento de supervivencia”. La analista financiera Analía Romero sostuvo que muchas familias utilizaron préstamos para afrontar gastos corrientes, como alquileres, expensas o servicios de salud, ante la pérdida del poder adquisitivo. “No fue un boom de consumo de bienes durables, fue un endeudamiento de supervivencia”, explicó. En la misma línea, el economista Andrés Roncero advirtió que “la mora que estamos viendo no es irresponsabilidad financiera masiva, es la consecuencia aritmética de ingresos que no alcanzan”.
El avance de la morosidad también preocupa porque limita el acceso futuro al financiamiento. Distintos informes advierten que millones de argentinos dejaron de ser considerados sujetos de crédito, lo que restringe la posibilidad de acceder a nuevos préstamos y reduce uno de los principales motores del consumo interno. Mientras algunas entidades públicas avanzan con programas de refinanciación, los analistas coinciden en que el problema difícilmente pueda resolverse si los ingresos continúan perdiendo capacidad frente al costo de vida y al peso creciente de las deudas.
Fuente: iproup.com

