domingo, 29 de marzo de 2026
Muzio junto a hermosos ejemplares de carneros

Allá por el año 1898, cuando en estos territorios la existencia era un problema, cuando aún no se conocían medios de movilidad, cuando los artículos más indispensables para la subsistencia escaseaban, cuando la soledad, el aislamiento, la hosca hostilidad de la región y la inclemencia del tiempo se oponían sañudos al avance de todo progreso, cuando la civilización se detenía ante la orfandad oficial de estos lugares en los que no había seguridad de vidas ni de haciendas; en esos tiempos de prueba en los que el hombre tenía que luchar brazo a brazo con todas las desventajas que le oponía el medio, en esos tiempos llegó por vez primera a nuestro territorio el señor don Enrique A. Muzio

Era muy joven aún. Nacido en Buenos Aires el año 1879 y completada su educación, a los 19 años de edad demostrando ya el tesonero carácter que había de plasmar en él al activo, laborioso e inteligente hombre de negocios; se radicó en Punta Ninfas sin que lograran amedrentarlo los múltiples obstáculos con que tropezaban en ese entonces los hombres de buena voluntad a los que no acompañaba una férrea predisposición.

Y con una tenacidad superior, y con una perseverancia única, el señor Muzio trabajó tesoneramente durante muchos años dejando a su paso un reguero de actividad, de progreso y de iniciativa.

Una idea de su capacidad industrial nos la da elocuentemente el dato de haber sido el señor Muzio el primer poblador que exportó caponadas del sur para Buenos Aires.

Los años se sucedieron vertiginosamente, y el señor Muzio consagrado por entero a múltiples manifestaciones de la vida comercial e industrial, hubo de radicarse en la Capital Federal donde puede desenvolver sus actividades sin que su vinculación en el mundo bursátil, le impida hacer un par de viajes por año para reposar en su establecimiento de Punta Ninfas de la febril agitación a que lo condena su espíritu laborioso.

El establecimiento del señor Muzio del cual acompañamos algunos detalles fotográficos, es el único que en esa región posee una instalación moderna más completa, lo que nos convence que su propietario no ha omitido gastos ni esfuerzos para dotarlo de todas las comodidades y ventajas propicias al mejor desarrollo de la industria lanera del país

Es esta observación el mejor elogio, por exacto y elocuente, que se puede hacer de un hacendado, como para su propia historia de poblador significa ello un galardón, un premio de concepto justiciero coronando tan meritoria labor.

Baño para las haciendas

Los campos del señor Muzio, están considerados como los mejores, y abundantes de agua buena, tiene dos molinos, tanques australianos y bebederos.

El campo está sólidamente alambrado y dividido en buenos potreros con corrales amplios y cómodos, bañadero construido de cemento armado, corrales para yeguarizos, galpones para esquila, palomares, caballerizas, etc.

Casa de campo

La construcción de las casas edificadas con materiales sólidos es sencilla pero práctica, y la distribución y fuerte construcción de los corrales y dependencias análogas, acreditan a este establecimiento como el mejor instalado en toda la zona, y el único que reúne todas las comodidades y adelantos modernos necesarios para el mejor desarrollo e impulso de la industria ganadera.

En este ejemplar establecimiento el señor Muzio posee animales lanares de clase, de cuya selección se ocupa preferentemente, adquiriendo con ese fin carneros de pedigree en las mejores cabañas del país.

En este sentido el señor Muzio ha procurado dar a sus haciendas el mejor aspecto y mayor rendimiento no escatimando esfuerzos ni gastos para el feliz logro de esa finalidad.

Ha adquirido hermosos ejemplares de carneros padres que trasladó a su establecimiento, donde procura obtener por selección en el refinamiento, la mayor pureza del “rambouillet” por cruzamiento inteligente en sus numerosas majadas.

También cultiva el señor Muzio hacienda vacuna en la que se esmera por obtener reproductores; como también yeguarizos y es en esta raza en la que debe cifrar sus mejores esperanzas, toda vez que no ha vacilado en adquirir para padrillo de sus tropillas, animales de sangre como “Galante”, zaino nacido el 25 de octubre de 1916 e hijo de “Pipiolo”, celebérrimo en los anales del “turf” argentino por su destacada actuación en nuestras pistas, y de la yegua “Galena” por Lord Melton según explícita genealogía que transcribimos de su certificado de pedigree.

El lote de campo en que se encuentra ubicado este establecimiento es de propiedad del señor Muzio, que posee otras posiciones también dentro de la misma región y zona.

Fragmento del libro “Golfo Nuevo, álbum biográfico”

 

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