Lo que comenzó como una propuesta para abrir nuevas oportunidades laborales a personas con padecimientos de salud mental es hoy un ejemplo de inclusión, autonomía y trabajo colectivo. Quenuir reafirma una historia construida sobre el compromiso, la solidaridad y la transformación social.
En septiembre, la empresa social Quenuir celebrará un nuevo aniversario reafirmando una historia que comenzó hace quince años con un objetivo claro: demostrar que el trabajo puede convertirse en una herramienta de inclusión, recuperación y transformación social. Nacida en el ámbito del Servicio de Salud Mental del Hospital Zonal de Esquel, la iniciativa se consolidó con el paso del tiempo como uno de los dispositivos de inserción socio-laboral más importantes de la provincia, ofreciendo oportunidades a personas que atravesaron padecimientos de salud mental o situaciones de vulnerabilidad social.
La historia de Quenuir comenzó oficialmente en agosto de 2010, aunque sus antecedentes se remontan a experiencias previas vinculadas al taller “El Camino de la Lana”, impulsado por profesionales del Servicio de Salud Mental del Hospital Zonal. La creación de la empresa social fue posible gracias a la implementación de la nueva Ley Nacional de Salud Mental y a un acuerdo de cooperación internacional con una organización italiana, en el marco del proyecto ISOLE, destinado a promover la inclusión socioeconómica de personas usuarias de los servicios de salud mental.
La propuesta surgió con un concepto innovador para la époc; dejar atrás un modelo exclusivamente asistencial para generar espacios donde las personas pudieran capacitarse, producir, comercializar sus propios productos y reconstruir su autonomía mediante el trabajo.
El nombre “Quenuir” representa precisamente esa idea de crecimiento colectivo y recuperación a partir del hacer cotidiano. Desde sus comienzos, Quenuir fue concebido como un dispositivo de capacitación laboral e inclusión comunitaria.

Su misión no consiste únicamente en enseñar un oficio, sino en acompañar a cada integrante en la construcción de un proyecto de vida, fortaleciendo vínculos sociales, recuperando hábitos laborales y favoreciendo la participación activa dentro de la comunidad.
Las derivaciones provienen habitualmente del Servicio de Salud Mental del Hospital Zonal, aunque también participan personas que llegan por iniciativa propia o recomendadas por otras instituciones.
Uno de los sellos distintivos de Quenuir ha sido siempre la elaboración artesanal de productos de fieltro de lana, utilizando una materia prima profundamente vinculada a la identidad productiva de la Patagonia.
Con el paso de los años confeccionaron chalinas, gorros, ponchos, pantuflas, mantas, chalecos, bolsos y numerosos artículos utilitarios y decorativos que comenzaron a comercializarse en ferias, exposiciones y distintos puntos de venta de Esquel.

El desafío inicial fue lograr productos de calidad artesanal. Luego llegó otra etapa: aprender a comercializarlos y posicionarlos en el mercado local. Ese proceso permitió que muchas personas recuperaran confianza en sus capacidades mientras encontraban una verdadera oportunidad laboral.
Con el correr de los años, Quenuir dejó de ser exclusivamente un espacio dedicado al trabajo con lana. Actualmente desarrolla distintos dispositivos productivos, entre ellos, elaboración artesanal en fieltro; taller de cocina; huerta comunitaria; mantenimiento de patios y espacios verdes.
Cada propuesta responde a los intereses y capacidades de quienes participan, priorizando siempre la construcción de proyectos personales antes que la productividad económica.
El funcionamiento cotidiano de Quenuir es posible gracias a un equipo interdisciplinario integrado por terapistas ocupacionales, operadoras sociocomunitarias, profesionales de la salud mental y otros trabajadores que acompañan los distintos procesos.

En la actualidad participan más de 25 personas, mientras que el equipo técnico está conformado por profesionales y operadoras especializadas en inclusión social y salud mental comunitaria.
El acompañamiento incluye la recuperación de la autoestima, la reconstrucción de vínculos familiares y sociales y el fortalecimiento de herramientas que permitan una inserción laboral genuina.
La historia de Quenuir también estuvo marcada por momentos difíciles. En distintos períodos debió afrontar problemas de financiamiento e incluso la pérdida de su espacio físico, situación que puso en riesgo la continuidad del proyecto.
Sin embargo, el compromiso del equipo de trabajo, de los participantes y de la comunidad permitió sostener la iniciativa y mantener vigente un dispositivo considerado de referencia dentro del modelo de salud mental comunitaria. Lejos de desaparecer, Quenuir logró reinventarse y ampliar sus propuestas.

Aunque nació para acompañar principalmente a personas con padecimientos de salud mental o consumos problemáticos, actualmente Quenuir mantiene una política de puertas abiertas. La integración con otras instituciones, la participación en ferias de emprendedores, talleres y actividades comunitarias fortalecieron su presencia dentro de la vida social de Esquel.
El proyecto demuestra que la inclusión laboral beneficia no solamente a quienes participan directamente, sino también a toda la comunidad, que encuentra en Quenuir un ejemplo concreto de economía social, producción local y construcción colectiva.
Quince años después de su nacimiento, el dispositivo sigue demostrando que la inclusión no se construye únicamente desde la asistencia, sino también desde la posibilidad de crear, producir, aprender y formar parte activa de una comunidad que acompaña, valora y reconoce el potencial de cada persona.
