miércoles, 7 de enero de 2026

Nacieron con la guerra de Angola, aplastaron las protestas del 11-J en la isla, son expertos en torturas y llevan años controlando la seguridad y la Inteligencia de Venezuela.

El régimen cubano reconoció este domingo que unos 32 cubanos perdieron la vida en Caracas durante la operación militar de Estados Unidos que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Según la información oficial, los cubanos «cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano».

Las autoridades cubanas no han divulgado el listado de fallecidos. Por su parte, Gustavo Petro, presidente de Colombia, publicó en su cuenta de X un listado de los fallecidos, entre ellos afirmó que había 85 cubanos; sin embargo, el listado fue eliminado posteriormente. La investigadora María Werlau, directora de Archivo Cuba, alega que tiene información de que el anillo de seguridad de Maduro, que se reforzó en las últimas semanas, estaba integrado por alrededor de 140 cubanos y que actualmente hay varios heridos producto de los ataques, algunos de ellos con quemaduras graves.

Quienes custodiaban a Maduro eran los Avispas Negras, las temidas tropas especiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, según aseveró desde diciembre Fernando Vaccotti, ex Consejero de Seguridad de la ONU. Por su parte, Werlau sostiene que «sus fuentes» le aseguran que estos cubanos eran «efectivos de la Dirección de Seguridad Personal», aunque no descarta que algunos de ellos fuesen «Avispas Negras».

La tropa élite de las FAR

Los Avispas Negras se crean a mediados de la década de 1980 por orden de Raúl Castro, entonces ministro de las FAR. Su entrenamiento es altamente riguroso e incluye estrictos ejercicios de supervivencia. Además, según la información disponible, han recibido adiestramiento de oficiales de las fuerzas especiales vietnamitas, norcoreanas, chinas y rusas.

Estuvieron entre los grupos que el régimen desplegó en julio de 2021 para reprimir a los manifestantes que en las calles de la Isla exigían libertad y el fin de la dictadura comunista. En varios vídeos se les vio golpeando salvajemente a personas desarmadas, en otros se les veía con perros y armas custodiando las calles, otra de las formas de aterrorizar a la población.

Su presencia en Venezuela ha sido documentada a partir de testimonios tanto de víctimas como de ex militares venezolanos. No obstante, según Juan Antonio Blanco Gil, ex funcionario cubano que desertara hace más de 30 años, su función sería la de «asesores de la represión».

Esta asesoría consiste, según expone Blanco Gil, en técnicas para controlar las manifestaciones, la identificación, captura y neutralización de los líderes, infiltración de los grupos opositores, así como metodologías de torturas.

«Por ejemplo, adiestran sobre la ubicación de francotiradores durante las protestas, como mismo hicieron en Cuba durante el Maleconazo, en 1994 y, no dudo que también durante las manifestaciones del 11J», explicó el analista.

Pero, que la guardia presidencial de Maduro no fuera venezolana sino cubana no es algo novedoso, sino que viene desde la época de Chávez. Y es que «todo el aparato de seguridad y de contrainteligencia de Venezuela lo controlan los cubanos», añade Blanco Gil.

Los analistas estiman en 20.000 los soldados cubanos que están apostados en Venezuela.

Intervención de Cuba en Venezuela

El régimen cubano negó durante años esta presencia militar en Venezuela. Sin embargo, existen decenas de testimonios que corroboran lo que Werlau denomina «intervención de Cuba en Venezuela». Tanto Werlau como Blanco exponen que esta militarización y control por parte de los cubanos se afianzó tras el intento de golpe de Estado a Hugo Chávez en 2002. Fue entonces que Chávez, temeroso y desconfiando de su propia gente, cedió el control a La Habana.

Juan Antonio Blanco asevera igualmente que la presencia de cubanos en Venezuela es tanto de tropas militares como de cubanos que, disfrazados de «internacionalistas» en las misiones supuestamente humanitarias, responden a los intereses de La Habana. El analista estima en más de 20.000 los «soldados cubanos» que están apostados en Venezuela; y esto «siendo generosos», agregó.

Maduro, un peón de La Habana

El dictador venezolano se entrenó en Cuba en la Universidad del Partido Comunista de Cuba «Ñico López». Werlau sostiene, además, que fue colaborador de La Habana desde muy joven, sirviendo como mensajero de Cuba con Chávez cuando este estuvo preso en los años 90. «Maduro era un peón de Cuba», señaló la investigadora. «Por eso -añade- los cubanos manipularon a Chávez, convaleciente de cáncer, para que nombrara a Maduro como su sucesor, al considerarlo más leal y manejable».

Blanco Gil refiere también que «Cuba convirtió a Venezuela en su base de operaciones, en la capital latinoamericana de un ecosistema criminal trasnacional». Se trata de una dependencia estructural en la que Cuba proporciona la inteligencia y la experiencia, y Venezuela los recursos materiales.

Muestra de ello son las recientes revelaciones de Hugo Armando Carvajal Barrios, conocido como «El Pollo» Carvajal y antiguo director de la Inteligencia Militar venezolana. En diciembre del pasado año declaró que el régimen cubano diseñó la estrategia implementada por Maduro a través del Cártel de los Soles, la cual consistía en introducir drogas en Estados Unidos, usando así el narcotráfico como mecanismo de presión geopolítica.

Fte: Camila Acosta – ABC

 

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