viernes, 13 de febrero de 2026

El secretario general de la UOCRA, Raúl Silva, reclamó que los gremios puedan formar parte del debate por la reforma laboral que se discutió ayer en el Congreso.

En un contexto de caída de la actividad y con nuevos listados de bajas en las principales operadoras de la región, el dirigente sindical aseguró que el sector atraviesa una situación delicada y que cualquier modificación en la legislación laboral debe contemplar la voz de los trabajadores.

“Nosotros no le tenemos miedo a la reforma laboral. Lo que sí queremos es ser parte de la reforma laboral, que nos permitan discutir los puntos centrales de la ley”, sostuvo Silva, quien insistió en la necesidad de que los sindicatos participen activamente en la discusión.

El dirigente aclaró que no se trata de rechazar de plano el proyecto, sino de integrar el ámbito de negociación. “Lo que queremos es estar en la mesa del diálogo y dar nuestra opinión como sindicalistas”, expresó.

Silva reconoció que en un debate de estas características no pueden intervenir todos los gremios, pero consideró que debe conformarse una representación acotada que incluya a los sectores más afectados. “Sabemos que en un debate de este tipo no pueden participar todos los gremios, por eso se convoca una mesa chica. Eso es lo que estamos pidiendo nosotros”, afirmó.

En esa línea, señaló que los gremios nucleados en la CGT realizaron una movilización para exigir ser escuchados y participar en la discusión parlamentaria. “Hoy todos los gremios de la CGT nos reunimos para hacer una marcha para ser escuchados y poder discutir la reforma laboral”, indicó.

El secretario general de la UOCRA también puso el foco en la situación local. “Nosotros cada vez tenemos más desocupados. Hace muy pocos días tenemos un listado de bajas de las dos operadoras más grandes que tenemos acá en la cuenca”, advirtió, vinculando el debate legislativo con la realidad concreta que atraviesan los trabajadores de la construcción en la región.

De este modo, el gremio busca posicionarse no sólo como actor de resistencia ante posibles cambios normativos, sino también como interlocutor válido en una discusión que, según sostienen, impactará directamente en el empleo y las condiciones laborales en sectores estratégicos como el petrolero.

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