
Llegado al Río de la Plata, el gobernador Francisco de Paula Bucarelli, lo envió en su barco Andaluz a explorar las costas patagónicas. Partió de Montevideo el 23/12/1767. A principios de enero, estaba por la desembocadura del río Dulce -actual río Colorado-, y el día 16 fondeaba en un lugar al que bautizó como puerto de Santa Elena -costa del Chubut- en busca de agua potable. El día 20 zarpó, recaló en bahía Camarones y en San Gregorio, y exploró las islas Leones, Arce y Baja, y los cabos de Matas, Dos Bahías, Blanco y Tres Puntas, para relevar entonces la isla que se llamaba De los Reyes, actual Pingüino. Luego, recaló en puerto Deseado y en San Julián. Reconoció la bahía Grande hasta cabo Vírgenes, y bordeó la Tierra del Fuego, siempre en busca de asentamientos ingleses. La recorrida terminó en las Malvinas, el 06/03.
El día 20, se encontró allí con el barco de Pando.
El día 24, concluidos unos reconocimientos en Malvinas, Perler tomó rumbo directo al Río de la Plata, y llegó a Montevideo el 15/04/1768.
En Buenos Aires entregó una carta geográfica de sus reconocimientos, la que parece no haberse divulgado. En sus apreciaciones oficiales hacia Bucarelli, Perler desestima a Deseado como puerto apropiado, prefiriendo puerto Egmont en Malvinas, u otro sitio en la Tierra del Fuego. En vista de posibles asentamientos de ingleses en las costas patagónicas, el 25/01/1770 zarpan Rubalcava, Fran-cisco Gil y Lemos y Perler -al mando del Andaluz- rumbo a Malvinas, con recalada en Deseado, donde se incorporó Goicoechea. En Malvinas, encuentran -al igual que en viaje anterior- naves inglesas apostadas en puerto Egmont, a las cuales intimaron desalojo sin lograr el menor resultado, motivo por el cual regresaron a Montevideo para informar.
Anoticiado Bucarelli, resolvió fletar una expedición al mando de Madariaga, acompañado entre otros por Perler en su nave Andaluz. Zarparon el 08/03/1770 у tomaron parte de la expulsión de los ingleses invasores de puerto Egmont.
Finalizando su vida de marino, ya era considerado como un experto a ser consultado hasta por el mismo jefe de las fuerzas marítimas españolas del Río de la Plata. Llegando al grado de teniente general de la armada, falleció en 1798, y mereció de sus contemporáneos el concepto de “excelente profesional y funcionario de sobresaliente relieve”.
