lunes, 16 de febrero de 2026
Modelo de dibujo tomado de una fotografía del año 1909, a sus 25 años

 

EI padre de Elizabeth se contó entre los primeros pobladores de la Colonia 16 de Octubre y poseyó también chacra en Treorcky, Valle Inferior del Chubut. Después de la gran inundación de 1899, decidió trasladarse a la zona cordillerana con su familia. Años más tarde, en 1908, regresó a la costa sobre todo en busca de una mejor educación para sus hijos. (Brychan Evans, su yerno, casado con Mary, quedó a cargo de sus intereses en el oeste).

De esta manera, Elizabeth pudo asistir a la Escuela Intermedia de Gaiman, que fuera inaugurada en 1906. Poco después, contrajo enlace con Ivor John Pugh, quien había estudiado en la Escuela Normal de Paraná (Entre Ríos) y cursado luego tres años en la Universidad de Caerdydd (Gales).

Antes de su boda, Ivor John había hecho edificar una casa para Elizabeth en Bethesda -zona rural del Valle del Chubut a la que llamó “Llys Ivor” (Sede de Ivor). Debido empero a su trabajo, sólo pudieron ocuparla breve tiempo. En 1909 lo designaron para dirigir la Escuela Nacional Nº 11 de Tierra Salada (hoy “28 de Julio”), haciéndose también cargo de un buen conjunto coral de voces mixtas. Elizabeth colaboró enseñando gratuitamente canto y costura a los niños y niñas que concurrían a la escuelita. Allí estuvieron hasta 1922. Sintiéndose enfermo, Ivor pidió ser trasladado a Trevelin, imaginando que el cambio le sería beneficioso. Allá murió en 1923.

Elizabeth retornó para vivir, con su madre, en su “casita del cañadón”, donde moró el resto de sus días. Fina, menuda, dueña de un bondadoso sentido del humor, enriqueció a muchos con su paciente hospitalidad.

Miembro fiel de la Capilla Bethel de Gaiman, recibió sepultura en el cementerio de la localidad. De acuerdo con la costumbre de los inmigrantes galeses, se entonaron varios himnos durante su entierro. Uno de ellos, frecuente en estos casos, es el conocido como “Llef” (№ 210 del C.C.N.), “Lamento”, cuya primera estrofa dice:

O lesu mawr, rho’th anian bur

I eiddil gwan mewn anial dir;

I’w nerthu dryw’r holl rwystrau sy

Ar ddyrys daith i’r Ganaan fry

(Tú que puedes, Jesús, concede tu vigor a quien transita, débil, la tierra desolada; no lo doblegue nunca el constante rigor camino a Canaán, nuestra meta deseada).

Texto de “Cien atuendos y un sombrero” – Albina Jones de Zampini

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