sábado, 10 de enero de 2026
Dibujo correspondiente a una fotografía de 1859

Así lucía en su vestido de novia cuando, a los 19 años, contrajo matrimonio con Lewis Jones en Caergybi, norte de Gales. Poco más de un lustro después, se embarcaban juntos rumbo a la Patagonia. Debían hacer los aprestos necesarios para recibir a los colonos galeses que llegarían a Chubut en julio de ese año. Durante su escala en Carmen de Patagones, a Ellen se le desbocó el caballo que montaba y hubo de ser atendida de sus graves heridas por el Dr. George Arthur Humble, médico misionero que ejercía en el lugar.

Desavenencias con algunos inmigrantes, propias de los comienzos, determinaron luego la vuelta de la pareja a Buenos Aires. Ellen continuó viaje a Gales, donde en 1866 nació su hija Myfanwy.

Cuando la mayoría de los colonos, desalentados, estaban resueltos a abandonar la epopeya pobladora (1867), Lewis Jones regresó para instarlos a permanecer en el valle del Chubut y no tardó en retornar con Ellen para afincarse aquí definitivamente.

En su chacra de “Plas Hedd”, ella supo ser la compañera paciente y fiel de un pionero. Sin experiencia rural, comentaba que recién llegada había preguntado por las vacas que daban la leche cuajada. Con el tiempo, sin embargo, resultó experta en preparar tanto manteca como queso. Los constantes dolores de cabeza que sufría no le restaron entusiasmo en sus tareas, ni le hicieron dejar de tener en cuenta a los más necesitados de la comunidad.

Ya crecidas sus hijas, las acompañó a Gales para que completaran sus estudios, pero la mayor parte de su existencia ocurrió en Chubut, donde Lewis había soñado y volcado su empeño en fundar una colonia, protegida por Dios y libre para guardar la vieja lengua celta de la pequeña Gales. Sabemos que en las temporadas de separación, Ellen y Lewis llevaban sendos diarios personales para cotejarlos al reencontrarse. El, por su parte, publicó en 1898 “Una Nueva Gales en Sudamérica”, minuciosa crónica de los hechos relacionados con el poblamiento del Chubut.

Cuando Ellen murió, en 1930, el cementerio de Moriah, Trelew, entonces clausurado, fue abierto para que sus restos descansaran junto a los de Lewis, “hasta el día en que ambos sean llamados para el Juicio”.

Texto de “Cien atuendos y un sombrero” – Albina Jones de Zampini

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